Severísimo llamado de atención
A.D.F.
“…el programa México Seguro, tibia respuesta del gobierno federal, resultó un fracaso anunciado ante la nefasta planeación y los endebles supuestos de los que partió…”
Habría que remontarse a los tiempos de la Revolución para encontrar una llamada de atención tan grave de los Estados Unidos hacia nuestro país como el que significa el cierre del consulado estadounidense en Nuevo Laredo, que hoy comenzó.
Tras tres alertas a sus ciudadanos de extremar precauciones para viajar a nuestro país, y de las múltiples llamadas de alerta del embajador Anthony O. Garza a las autoridades mexicanas por la violencia desboradad en la frontera norte, las palabras se convirtieron en hechos y hoy México está en comprometida situación, ya que Estados Unidos no cierra sus representaciones diplomáticas tan fácilmente, y cuando lo hace, es porque hay razones de peso para hacerlo.
Las advertencias estuvieron ahí desde el inicio del año, y nuestro país está ahora en evidencia ante el mundo por la incapacidad de las autoridades para detener la escalada de violencia del narcotráfico en la zona (por mucho que sea una “burbuja” –absurda explicación -). El programa México Seguro, tibia respuesta del gobierno federal, resultó un fracaso anunciado ante la nefasta planeación y los endebles supuestos de los que partió.
Pakistán, Arabia Saudita, Palestina y Nigeria han sido los más recientes ejemplos de cierres de cancillerías o consulados, todas ellas producto del terrorismo desbordado. México se sumó hoy a Colombia como los dos países a los que se les ha aplicado la medida por la violencia del narcotráfico.
La señal no podía tener mayor peso toda vez que el embajador estadounidense es un íntimo amigo de la juventud del presidente George Bush y de su esposa Laura; de los pocos diplomáticos que tiene acceso directo a la Oficina Oval y al Rancho de Crawfford.
Prontas y expeditas las autoridades mexicanas se sintieron lastimadas por el “jalón de orejas” que esto significa y se indignaron. El gobernador de Tamaulipas, Eugenio Hernández, solicitó de manera formal que Estados Unidos “revalore su decisión”; desde la PGR el procurador Daniel Cabeza de Vaca dijo que esto en nada ayuda a la cooperación de combate al narcotráfico y hoy su vocero, Fabián Medina, considera la medida de “exagerada”. Medina abunda: “[acciones como estas] sólo se pone en marcha en países en situación de guerra o en donde la violencia es generalizada y se da en virtud de actos terroristas”.
Tiene razón el nuevo vocero de la PGR en diferenciar a nuestro país de las zonas de guerra y de terrorismo, sin embargo es una verdad innegable que en Nuevo Laredo la violencia sí es generalizada. Se refleja en cifras que no se pueden esconder de decenas de ejecutados por semana, jefes de policía acribillados por centenares de balas de grueso calibre a sólo ocho horas de haber sido designados, de estratosféricos índices de asaltos a negocios. Bueno, el viernes hasta un ataque con bazuca hubo contra dos narcocasas. Si esa no es violencia desbordada, ¿entonces qué lo es?
Hechos como estos ocurren a diario y son cada vez más preocupantes. El narcotráfico ha dejado de ser un tumor focalizado y es ahora un cáncer generalizado que contamina a ciudades enteras, presas de las luchas entre cárteles por las plazas más jugosas, como es el caso de Nuevo Laredo. Los antes esporádicos “ajustes de cuentas” o “reacomodo de poder” que ocurrían sólo cuando se suscitaban cambios al interior de las organizaciones (muerte o captura de cabezas) se han vuelto permanentes y cada vez menos pudorosos; ya no ocurren sólo en las noches y en las zonas residenciales o populares en las que se sabía que vivían los narcotraficantes. Hoy a cualquier hora del día, en cualquier zona de la ciudad, bajo el programa de vigilancia que sea, las ejecuciones ocurren y las autoridades no tienen mas que celebrar haber decomisado 1 000 armas en un mes.
El viernes vendrá la nueva evaluación de la embajada norteamericana, que decidirá si la sanción dura una semana más o la levanta, porque más allá del pretexto de “cuidar la integridad de sus ciudadanos”, en el fondo esta medida es una llamada de atención severa al gobierno mexicano y un quemón a nivel internacional.
Cóctel
- El 19 de noviembre pasado le preguntaba, a propósito de la nueva (y aún inconclusa) Ley Federal de Radio y Televisión, quiénes iban a ser los senadores serviles al duopolio televisivo que la frenarían para obtener tarifas preferenciales ante para el proceso electoral de 2006. Bien, salió el primer nombre. Adivine; le doy pistas:
¿Listo? Se trata de Emilio Gamboa, un cabildero de Enrique Jackson quien logró tarifas preferenciales para colocar al wannabe con una impresionante campaña televisiva que les está saliendo “casi regalada” como dijo uno de los cercanos a Jackson.
A ver quién más cae.
alfredo.diaz.f@gmail.com


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