Federalismo descompuesto, el caso de Noticias Oaxaca
A.D.F.
“…el federalismo en la práctica pocas veces se ha ejercido, y cuando así sucede, raya más en la obscena impunidad; el caso del diario Noticias de Oaxaca así lo confirma…”
Emulando uno de los dos modelos predominantes en su momento, los ideales de la independencia se fijaron el propósito de hacer de México una república federal. Las luchas intestinas de mediados del siglo XIX significaron la victoria que reiteró el destino de este país.
Así, el Congreso Constituyente de 1917 escribió en el artículo 40 de la Carta Magna: “Es voluntad del pueblo mexicano constituirse en una República representativa, democrática, federal, compuesta de Estados libres y soberanos en todo lo concerniente a su régimen interior; pero unidos en una federación establecida según los principios de esta ley fundamental.”
Empero, el federalismo en la práctica pocas veces se ha ejercido, y cuando así sucede, raya más en la obscena impunidad; el caso del diario Noticias de Oaxaca así lo confirma.
Durante un mes, 31 empleados de esa casa editorial fueron rehenes en su propio edificio de un grupo de golpeadores que –decían-, eran empleados y estaban en huelga. Hace ocho días, los porros entraron, destrozaron todo a su paso y desalojaron a los reporteros.
La impunidad con la que se amedrenta a ese diario desde la administración anterior de José Murat tiene dos preocupantes aristas. Por un lado, son organismos estatales los que tiene que validar la inexistente huelga y en ella están los compadres del gobernador Ulises Ruiz; lo mismo sucede con el Congreso estatal. En ese sentido, reina la complicidad.
Por el otro, está la inexplicable apatía del gobierno federal, que una vez más demuestra el poco interés que tiene por proteger la garantía del derecho a la libre expresión como sucedió en el caso de la toma de Canal 40 por parte de un grupo armado –con las diferencias propias de cada caso-,
Oaxaca es el caso modelo que demuestra la ineficacia de los mecanismos de control en una federación una vez que el presidente ya no tiene amarrados a los tres niveles de gobierno. Y es que nuestro país pasa del centralismo priísta al feudalismo cuando falta la figura de un ejecutivo fuerte, y en esta última andamos.
Ulises Ruiz hace y deshace a su gusto como lo hizo José Murat con el homicidio de uno de sus escoltas disfrazado de atentado, como lo hizo Víctor Cervera en Yucatán en 2001 poniendo al estado en crisis, como lo hizo Roberto Madrazo en 2000 cuando el fraude electoral, como lo hizo Ignacio Loyola en Querétaro donde desaparecieron 300 millones de pesos y como pasa hoy en Morelos donde las acusaciones contra el gobernador Sergio Estrada por nexos con el narcotráfico, pululan. Todos ellos son señores feudales en sus estados y desde el gobierno federal sólo surge protección o voltean la vista.
Apenas hace 20 años el “federalismo” estaba en el extremo opuesto. Cualquier gobernador que incomodara al presidente era derrocado vía movilizaciones laborales o con una llamada de la Secretaría de Gobernación, cuyo resultado era la renuncia del gobernador y su confinamiento al retiro.
Ninguno de los extremos es saludable para la conformación de Estado que tenemos (quizá nunca fue la más adecuada, pero es la que tenemos). Un día el presidente dejó de ser del PRI y los gobiernadores sus servidores y nadie supo qué hacer porque además no existen leyes adecuadas. Una señal más de los vacíos legales ante la democratización del país.
Mientras existen estados con gran tradición de alternancia en el ejecutivo vía elecciones, de respeto a las instituciones, y un funcionamiento más o menos armónico con el gobierno federal y con los municipales, otros parecen fósiles vivientes del México de la Revolución. Oaxaca es el estado con mayor rezago en desarrollo, producción, educación, salud y ahora de legalidad. Un golpe a un medio de información como el que sufrió Noticias, sólo recuerda a la toma de Excelsior hace 30 años.
El gobierno de Ulises Ruiz -cuando no él directamente- atenta contra la Constitución que limita su libertad y soberanía a la estricta observancia de los preceptos de la ley, como es garantizar el derecho a la libre expresión. Y encima, dice que le dan risa las acusaciones.
La respuesta del gobierno de Vicente Fox ha sido demasiado tardía, apática, tibia, y por si algo faltar, las señales han sido por demás desalentadoras (o infantilmente contradictorias). Martha Sahagún de Fox estaba de visita en el estado como invitada a la fiesta más importante de los oaxaqueños, el Lunes de Cerro de la Guelaguetza, cuando se ejecutó el desalojo de Noticias. Una de dos, o Ruiz cuenta con la complicidad del gobierno de Fox o el gobierno federal es tan inocente que permitió que una afrenta tal sucediera con la presencia de la Primera Dama en la entidad.
Con el discurso de supuesto respeto a las atribuciones de los gobiernos estatales, el del presidente Fox da muestra de miedo, ineficiencia o complicidad con los señores feudales de los estados, quienes, a falta de leyes eficientes o un puño de hierro en el centro, han decidido hacer de su voz, ley, y a ver quién los para.
alfredo.diaz.f@gmail.com


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