¿Quién le explica a Fox, por favor?
A.D.F.
“…lo primero que Fox deberá explicar es qué entiende exactamente por democracia, pues a lo largo de cinco años, todas sus conductas, aciertos y tropiezos los ha catalogado como signos de la democracia y del cambio. Desde las faldas de su mujer hasta su inoportuno llamado a celebrar el cada vez más distante 2 de julio, todo ha cabido en la democracia…”
Como suele suceder, el presidente Fox sale de gira internacional y suelta la lengua.
Los mexicanos nos hemos tenido que acostumbrar al vergonzoso y reiterado comportamiento de nuestro Jefe de Estado, que durante sus visitas al extranjero es cuando lanza sus más “jocosos” e irresponsables comentarios, quedando ya no sólo a los ojos de la prensa nacional, sino que se convierten en la comidilla de los medios de cada país. Ahora fue Rusia el lugar seleccionado para que Vicente Fox demostrara cuan grande es su ignorancia en política; claro, era lo esperado de un hombre que (también en el extranjero) dijo se siente más empresario que político.
Reunido nada menos que con profesores y estudiantes del Instituto Estatal de Moscú de Relaciones Internacionales, Fox nos anunció que durante las elecciones presidenciales del 2006, promoverá el proyecto y la plataforma del PAN, pues “no es democrático” que se le pida al presidente mantenerse alejado del proceso. “Se dice que el Presidente no debe defender públicamente su proyecto de Gobierno, o que el Presidente de la República no puede afirmar que es miembro de su partido político, o que no debe promover los principios y valores de su partido; eso no es democrático, esas voces no son democráticas.”
Para cerrar, nuestro ilustrado presidente dijo que en la democracia no hay pronósticos, al contestar una pregunta de una académica sobre lo que sucederá en 2006 (buena forma de evitar el bochorno de decir que, como le haga, el PAN no retendrá la magistratura).
Lo primero que Fox deberá explicar es qué entiende exactamente por democracia, pues a lo largo de cinco años, todas sus conductas, aciertos y tropiezos los ha catalogado como signos de la democracia y del cambio. Desde las faldas de su mujer hasta su inoportuno llamado a celebrar el cada vez más distante 2 de julio, todo ha cabido en la democracia.
Supongo que es mucho pedir que Fox entienda que la democracia no es el comportamiento irreflexivo del presidente, las decisiones coléricas de su mujer o que se develen estrafalarias compras en el ajuar de la residencia oficial.
Democracia es un concepto muchísimo más amplio que para él y para muchos, queda reducida a la democracia electoral, justificación del orden y legitimación de la injusticia social. Allá ellos.
Lo segundo que Fox debe buscar clarificar, es que él es el presidente de México, no de los panistas. Vicente Fox es el jefe de Poder Ejecutivo, jefe del Estado Mexicano, electo por la soberanía del pueblo, y que como tal, gobierna para todos, no para los que votaron por él.
Imagino que ha de ser muy difícil que el hombre que abre su primer discurso con la investidura más importante de nuestro país saludando a sus hijos, entienda que ha sido electo por una mayoría para representar a todos, y que por lo tanto su labor se debe centrar en el bien del país, no en consideraciones particulares.
Entiendo así mismo que ha de ser muy difícil hacerle entender a Fox que México no es un Estado elemental, y que por tanto no puede prevalecer el principio de representación corporativa. En otras palabras, él ya no representa al PAN porque fueron individuos los que lo eligieron, no el corporativo partidista.
Si Vicente Fox habla de democracia con esa seguridad, seguramente debe tener claro que a esta es inherente la desvinculación del representante del individuo representado porque el interés de la mayoría que lo eligió no es necesariamente el interés de todos y es éste el juró guardar cuando -ante los representantes de la Nación- protestó “…desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión”. La República de la que es presidente no es el PAN ni la prosperidad de la Unión es la de su partido. ¿Está muy difícil?
La declaración del presidente es escandalosa pues está reconociendo su intención de volver a las viejas prácticas del priísmo. Y no es que se trate de separar al presidente de su partido, pero sí a la presidencia, a la institución, de apoyar a partido alguno y eso no lo señaló Fox.
Se equivoca Fox también cuando dice que “se insiste en que el Presidente debe continuar siendo el árbitro del proceso electoral” porque para eso está el IFE. Lo que él debe garantizar es la imparcialidad del proceso y las condiciones para que se desarrolle el mismo. Esas son sus responsabilidades como Jefe de Estado.
Las palabras del presidente son comprensibles cuando la angustia de ver que ningún posible candidato de PAN tiene posibilidades reales de ganar el 2006, pero para revertir esto no se recurre a la cargada desde el poder (porque eso sí, en efecto, no es democrático). Lo que debió hacer era una gestión eficiente y con resultados. Lástima, que para ello debía comenzar hace cinco años.
Obvio no espero que Fox entienda la separación anteriormente expuesta por Norberto Bobbio porque seguramente no lo ha leído. Menos aún espero que haya leído a Jean Jacques Rousseau quien explicó tres siglos atrás que es opuesto al orden social y al interés común que el gobernante sea primero voluntad particular, luego voluntad corporativa y por último voluntad popular.
Cóctel
- Si alguien es tan amable de explicarme cómo es que -según el gobierno del Distrito Federal-, cuando las denuncias por delitos comunes bajan, es porque la delincuencia está siendo combatida y no porque la gente simple y llanamente ya no levanta su denuncia por estar harta de que no se haga nada. En cambio, cuando la cifra de secuestros en la capital aumenta, no significa que este delito se dispare ante la incapacidad de las autoridades, sino porque la gente ahora si denuncia. Esto lo pregunto por las desafortunadas declaraciones (otra) del procurador Batiz, que se niega a reconocer la incapacidad de su gestión.
- ¿Pero qué necesidad? ¿Si la obra no estaba lista y el jefe no se va sino hasta el 31, porqué inaugurar el Metrobus si este no va a funcionar? Si el propósito era sacarse la foto por unos cuantos votos más, aún había 12 días más para hacerlo. En cambio, el Jefe de Gobierno ordena que comience a operar un transporte que, por sus condiciones de hoy, sentencia a los cientos de miles de usuarios al suplicio de verse obligados a viajar en un servicio ineficiente. En dos días llevamos aglomeraciones, trayectos de hasta el doble tiempo, dos descomposturas, dos choques y una anciana lesionada, todo porque los operadores ni tiempo tuvieron de practicar y no se saben estacionar, por lo que esta señora cayó al no poder dar el paso a la unidad que quedó muy lejos del andén…. Y por si fuera poco, las unidades son incapaces de subir la pendiente de la glorieta de Insurgentes. Qué bueno que AMLO piensó primero en la gente y luego en los caprichos electoreros (y lo tolerante que se ha visto ante las críticas en sus mañaneras, admirable).


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