El Estilo y el Detallazo de Marcos
A.D.F.
“…la reiterada práctica de López de dar manotazo en la mesa e imponer fechas fatales para inaugura las obras aunque los reportes técnicos le indiquen que no estarán completas, ha sido ventilada constantemente por la prensa. Además de las obras, ¿cuántas otras acciones más se ejecutan así?...”
Hoy me daba una vuelta por la página México Confidencial que contiene la columna del mismo nombre que se publica en Milenio Diario por el talentoso Jorge Fernández Meléndez. Vagando por los anales de los archivos de hace cinco años, cuando el diario y la columna nacieron, Fernández escribía sobre las expectativas y el estilo de gobernar que anticipaba del entonces recién electo, Jefe de Gobierno del Distrito Federal.
Hace más de 1 500 días, Fernández ya advertía que Andrés López se distanciaría del deslumbrante nuevo presidente Fox, que buscaría plantear una alternativa al proyecto del cambio y, con ello, comenzar a pavimentar su ascenso al 2006.
El tiempo ha probado que el también locutor de Imagen no estaba errado; esos han sido los pasos de López, y salvo por los imprevistos exógeno y endógeno que su administración ha sufrido, el Peje ha cruzado el camino y tiene a tiro de piedra la candidatura presidencial del PRD.
Las obras públicas (algunas faraónicas, otras terrenales; algunas eficientes, otras no; unas de utilidad sólo por su impacto mediático, y otras de uso real para un gran número de personas) son uno de los tres pilares que sostienen la imagen de AMLO (los otros dos son los programas sociales y él) y en todas ellas ha habido un factor común lamentable que refleja un estilo impulsivo de gobernar: si inauguran incompletas.
A menos de dos años de su inauguración, el distribuidor vial de San Antonio ya reciben mantenimiento, no bien terminada “la enchulada” que nos quedaron a deber desde su apertura.
Hoy los ojos de los medios están clavados en el Metrobus, sistema novedoso en nuestro país, que hasta hoy, no ha mostrado su eficacia, pero sí ha aumentado los problemas en Insuergentes (démosle el beneficio de la duda, y esperemos pronto funcione bien). Dejando de lado el hecho de miles de operadores de microbuses y autobuses han quedado desempleados, y de que AMLO y su gente ha mentido al decir que se va a reducir la contaminación (los microbuses serán reubicados en otras rutas, por lo que seguirán circulando y contaminando), la obra fue puesta en marcha sin cumplir con requisitos mínimos para operar con eficacia.
No pretendo señalar lo que usted ya sabe (aglomeraciones, insuficiencia, choques, lesiones...), sino increpar sobre el por qué de la decisión de abrir la obra sin estar terminada (esta, como otras varias). Si la prisa era que López se tomara la foto antes de dejar su puesto y lanzarse a la aventura electoral, aún quedaban dos semanas para hacerlo y no someter a sus votantes potenciales al martirio ya reportado. Además, la fecha de inauguración ya había sido pospuesta, ¿por qué no hacerlo una vez más e inaugurar, de una vez por todas, aunque sea una sola vez, una obra bien terminada?
La reiterada práctica de López de dar manotazo en la mesa e imponer fechas fatales para inaugura las obras aunque los reportes técnicos le indiquen que no estarán completas, ha sido ventilada constantemente por la prensa y las evidencias lo confirman. Además de las obras, ¿cuántas otras acciones más se ejecutan así?
La pregunta adquiere dimensiones mayores cuando se piensa en futuro con López despachando desde Palacio Nacional (o Los Pinos, o su casa, o donde quiera, eso es intrascendente), actuando en virtud no de la eficacia, sino de los votos que le pueda ganar a su partido en procesos locales, o en la aprobación de su imagen.
Si la irresponsabilidad de ejercer programas inconclusos quedara en tráfico o dos choques, el problema sería marginal, pero no se puede dejar de pensar en la cantidad de recursos despilfarrados en programas sociales mal planeados que se implementarían por manotazo en la mesa gracias a su rentabilidad electoral, o en la creación de magnas obras a nivel nacional que implicarían la inversión de millonarios recursos, y que simplemente no funcionen porque no están terminadas, se hicieron por el capricho del presidente o queden inútiles al poco tiempo por su baja calidad de construcción como se comienza a sugerir de los segundos pisos.
Decisiones tomadas con la tripas y no con la cabeza, suelen no llegar a buen puerto. El efecto negativo adquiere consecuencias exponenciales cuando el colérico que golpea en la mesa es el presidente de una nación, que desde ya, está dando claras muestras de su estilo de gobernar.
Sin embargo la pasión en el actuar embelese (una explicación más a la popularidad del Jefe de gobierno), porque como advirtiera Nicolas Boileau – Despréaux, “un necio encuentra siempre a un necio aún mayor que le admira”.
Gracias sup
¿Desubicado?, ¿incómodo?, ¿se sentirá relegado?, ¿qué ya nadie lo pela?, ¿le entristece que el gran grueso de sus ex gruppies piensen que es anacrónico y empeñado en mantener sus formas ya fuera de la realidad nacional?
Como para desempolvarse, el otrora insigne guerrillero posmoderno, el sup Marcos, nos decidió regalar unas gotitas de sabiduría para despejar nuestra atolondrada mente y ganar la lucidez de la que él goza. Por ejemplo:
· Al igual que el actual gobierno federal, el PAN es hoy dirigido por la organización de ultraderecha El Yunque: Hombre, gracias, no lo sabíamos, ¡qué decubrimiento!. Para una tesis.
· Roberto Madrazo, un gángster sin escrúpulos: Caray, ¡qué decepción!, de Madrazo mi idea -como la de muchos- era que se trataba de una persona muy decente y honesta. Pero gracias sup.
· No nos vamos a dedicar a descalificar a AMLO (de eso se encargará, y con inmejorable eficiencia, el PRD -sobre todo en la lucha por la candidatura al gobierno del DF-): Zaz, y uno aquí pensando en los buenos modales carreñescos de los amarillos.
Y tres cuartillas más de obviedades, descalificaciones “chistositas” (como él mimo lo reconoce), de quitarle el tiempo a la gente y haciendo voltear innecesariamente a un país que se cansó de esperar 10 años a que el movimiento de “indígenas” que no eran indígenas, con sus proyectos a favor de los pobres, que no eran para los pobres, decidiera, de una vez por todas, entrarle a la lucha política como se debe.
En cambio, escribiendo desde un cómodo departamento en el Distrito Federal (que dista mucho de ser la selva Lacandona), el sup, peca de lo que denuncia a la clase política:“Están absorbidos por el autoritarismo y la soberbia”. La misma por la que usted, señor Guillen, condena a sus seguidores, a hierro y fuego, a seguir sumergidos en la pobreza, y por la que se cree la conciencia nacional. ¿Quién le dio el derecho?
Gracias por el detallazo de sacarnos de nuestra ignorancia. “Vale. Salud”.
alfredo.diaz.f@gmail.com


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