sábado, junio 11, 2005

Una buena página para la historia

A.D.F.

…la noticia de hoy no es el fin del camino, sólo un paso más, uno muy grande. Aún se necesita duplicar la ayuda externa de los países ricos para que esta llegue a 100 mil millones de dólares anuales…

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Sin lugar a dudas, este sábado es un día histórico en la lucha contra la pobreza extrema en África. Como todos los medios internacionales destacan en sus primeras planas, los ministros de los ocho países más ricos del mundo, han acordado la “inmediata” cancelación de la duda externa de 18 países pobres altamente endeudados (HIPC por sus siglas en inglés).

El acuerdo contempla la cancelación de los compromisos por 40 mil millones de dólares entre Benin, Bolivia, Burkina Faso, Etiopía, Ghana, Guayana, Honduras, Madagascar, Malí, Mauritania, Mozambique, Nicaragua, Níger, Ruanda, Senegal, Tanzania, Uganda y Zambia con el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y con el Banco Africano de Desarrollo. Así mismo, dispone la cancelación de cualquier deuda bilateral entre Reino Unido, Alemania, Francia, Italia, Canadá, Japón, Estados Unidos y Rusia y los 18 beneficiarios de hoy.

La noticia no admite mezquindades ni lecturas obtusas. Es de celebrarse porque es un paso fenomenal y que abre nuevos panoramas al quitar una pesada lápida en los gastos de estos países.

Este logro se debe en gran medida al compromiso de la Gran Bretaña que impulsó la condonación de la deuda en lugar de otras propuestas como la que apoyaba Estados Unidos, Japón y Alemania y que únicamente contemplaban la absorción de los intereses que la deuda genera.

En muchos casos los préstamos fueron irresponsablemente otorgados a regímenes totalitarios que los despilfarraron y que heredaron el compromiso por generaciones. El caso de Zambia es ilustrativo; se trata de un país que por cada 100 pesos que tiene, siete los tiene que gastar en una deuda impagable ya por los intereses.

El gobierno de Tony Blair asumió para este año la dirección del G-8 y desde el inicio sentenció: “este es el año del éxito o del fracaso”. Su compromiso es real, al grado que en la semana viajó a Washington y consiguió el apoyo de George Bush para que el acuerdo de los ministros de finanzas fuera este y no otro.

Día de celebrar. Geroge Gordon, el ministro británico lo dijo así: “este no es un momento para la timidez, sino para la osadía”. Osados pues.

¿En qué se va a traducir la desaparición de esta presión para los endeudados? Según analistas, cada año se invertirán 1 500 millones de dólares más en educación, salud y combate a la pobreza como es el compromiso.

¿Qué sigue? El camino se desvela lleno de incertidumbres y acciones urgentes pendientes. 1) Primeramente habrá que financiar a los organismos que hoy cancelan la deuda a fin de evitar su descapitalización y puedan seguir adelante con su funcionamiento; 2) Integrar a más países a estos beneficios, lo que requiere compromisos de ambas partes, ya sea para mejorar la gestión del gasto y eliminar la corrupción (ocho naciones) o terminar con la violencia y los conflictos internos (otras 11). En este compás de espera se encuentran: Camerún, Chad, República Democrática del Congo, Gambia, Guinea, Guinea Bissau, Malawi, Santo Tomé y Príncipe, y Sierra Leona.

Sin embargo la noticia de hoy no es el fin del camino, sólo un paso más, uno muy grande. Aún se necesita duplicar la ayuda externa de los países ricos para que esta llegue a 100 mil millones de dólares anuales como lo demanda la carta de compromiso firma en el 2000 y que busca reducir la pobreza extrema a la mitad para el 2015. Falta que se logre que, como se comprometió el G-8, para el 2010, las personas enfermas de SIDA tengan acceso universal a tratamientos.

Pero sobre todo, falta terminar con el círculo de la pobreza y eso requiere reformas de fondo, en especial en lo referente a las leyes de comercio internacional y de los subsidios para que los países pobres puedan valerse por sí mismos (la ayuda no terminará con la pobreza). Y será en este punto donde haya enfrentamientos reales de cuando el mes entrante, los presidentes del G-8 se reúnan en Gleneagles, Escocia. Ahí vendrán batallas importantes, porque Estados Unidos no está dispuesto a cumplir con el compromiso de entregar el 0.7% de su PIB en ayuda para el próximo lustro. Menos aún tienen intenciones de perder su posición privilegiada en el comercio.

Que la condonación de la deuda sea una noticia a mediados del 2005 y no haya sucedido en 1998 como se comprometió el G-8 en septiembre de 1996 es el signo más claro de que al interior no hay consensos.

Poco a poco, empero, se van dando pasos. ¿Será el 2005 el año en que se sienten las bases para que el mundo deje de vivir dividido por la obscena diferencia en la distribución de la riqueza por la que el 80% de los habitantes vive con el 20% del ingreso mundial, y el 14% concentra el 78% de cada peso en el planeta?

Cóctel

  • Triste y patético el comportamiento de la Cámara de Senadores, la Secretaría de Relaciones Exteriores, la Cámara de Diputados y del canciller Luis Ernesto Derbez por no haber tenido la voluntad ni el interés para lograr un mísero consenso y rendir así, un sencillo homenaje institucional a la memoria de una de las mentes más lúcidas y propositivas que nuestro país haya tenido: Adolfo Aguilar Zinser, el embajador de la dignidad y la soberanía nacional.

alfredo.díaz.f@gmail.com