Pildora de emergencia
A.D.F.
“…los grupos conservadores están en todo su derecho de manifestar su opinión tan radical o liberal como esta sea pero no por unos cuantos se debe ceder a la imposición de su visión, ¿o no acaso es eso lo que pasa en los Estados teocráticos?...”
Recientemente nombrado como Secretario de Gobernación, Carlos Abascal ha dado muestras -desde que llegó a Bucareli-, de falta de orientación política, oportunidad y ahora hasta de confundir el servicio público con sus convicciones personales.
El encono innecesariamente público que ahora lo enfrenta con el Secretario de Salud, Julio Frenk, se explica en que Abascal ha decidido poner en el tope de las fidelidades de su desempeño a su convicción religiosa, antes que el interés del país y la conducción política que este necesita y que sí son su responsabilidad.
La integración de la píldora de emergencia al cuadro básico de medicamentos no es una decisión azarosa ni un capricho, como ya se ha cansado de señalar con gran elegancia quien sí es responsable del asunto, Julio Frenk. El proceso de integración fue largo, comenzando hace más de un año con la publicación de la norma oficial mexicana pertinente y ahora, tras una enorme discusión en todos los sectores, su integración al cuadro básico de medicamentos, el 11 de julio por medio de la vigésima segunda actualización del cuadro básico y catálogo de medicamentos, publicada en el Diario Oficial.
No es un capricho ni una ocurrencia pues poner a disposición universal de las mujeres todos los métodos anticonceptivos posibles con seguridad para su salud. Es una obligación del Estado en tanto se trata de un problema de salud pública que debe atender.
Todo lo anterior parece ser cosa menor para el secretario Abascal quien además ignora que su comentario está totalmente fuera de sus facultades legales porque la decisión sólo atañe al Consejo de Salubridad General que –como señala el doctor Miguel Ángel Granados-, es “un órgano constitucional, establecido en la fracción XVI del artículo 73, que depende directamente del Presidente de la República sin intervención de ninguna Secretaría de Estado y sus disposiciones generales serán obligatorias en todo el país” ¿Por qué insiste Abascal entonces?
La postura personal de Carlos Abascal es perfectamente respetable siempre que esta no caiga en la tentación de contaminar su desempeño como funcionario, ya que religión y política no se deben mezclar.
Tomar la píldora o no es una decisión que sólo atañe a las mujeres a quienes sin embargo se les debe garantizar el derecho al acceso de los métodos anticonceptivos adecuados sin que nadie presione para que los utilice y sin que nadie presione para que no lo hagan.
Los grupos conservadores están en todo su derecho de manifestar su opinión tan radical o liberal como esta sea pero no por unos cuantos se debe ceder a la imposición de su visión, ¿o no acaso es eso lo que pasa en los Estados teocráticos? En México los Testigo de Jehová se oponen a beber café y no por ello se nos impide el consumo a los que gustamos de esa infusión; los Judíos se oponen al consumo de crustáceos y carne de cerdo y no por ello se han clausurado las marisquerías ni las taquerías. Siendo esto así, ¿por qué el estrepitoso reclamo de que debe prevalecer la postura de ciertos grupos a la sociedad en general como lo hace Provida? Qué soberbia.
Un Estado laico que permite y garantiza la reproducción de los cultos no puede estar sujeto a ellos como lo ha señalado José Woldemberg. Más aún, tenemos de un lado a la autoridad competente con argumentos científicos y del otro lado sólo se defienden con creencias.
Al final la última palabra sobre la píldora la tendrá cada mujer que haga uso del derecho inexpugnable que tiene sobre su cuerpo.
Las decena de páginas editoriales que sobre el tema se han escrito se hubieran evitado si el secretario Carlos Abascal hubiera dejado su fe en su casa… ¿o acaso poner el tema en discusión fue una apuesta para desviar la atención sobre... las apuestas?
Cóctel
Antes que otra cosa, ofrezco explicación por la suspensión en la publicación de los artículos durante estos 19 días. A la salud de todos los trabajadores, tomé un periodo vacacional de desconecte total, que si bien fue muy merecido, fue más necesario. Ahora estamos de vuelta y a continuar con este ejercicio.
- Lamentable el secuestro de Rubén Omar Romano, director técnico del Cruz Azul. Sin embargo su plagio cobra dos dimensiones hasta ahora desconocidas en nuestro país. Tenemos que se trata de un secuestro de alto impacto mediático sobre una figura conocida que no se había presentado antes; no podemos descartar propósitos políticos (no necesariamente electorales como se empeña en explicar el Jefe de gobierno). Por otro lado, resulta preocupante que sólo cuando una persona por todos conocida es la afectada por este putrefacto fenómeno, la sociedad civil se vuelve a poner en traje de faena y demanda soluciones, se une, organiza cooperaciones para juntar el rescate, cuando son cientos de víctimas a las que cada año en la capital –junto con toda la familia-, les es arrancada la vida y la tranquilidad.


1 Comments:
Excelente artículo, y como dice alli. la religión y la política no se deben de mezclar, otro punto que me llamó la atención es que la mujer es la que decide si toma este medicamento y esta es un gran verdad en estos tiempos en los cuales la mujer es indepediente en todos los sentidos, no hay que negarle esta decisión.
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