lunes, septiembre 26, 2005

…y con ustedes, Carlos Salinas

A.D.F.

…con la exoneración de su hermano Raúl, Carlos Salinas saldó el último pendiente que lo alejaba de los reflectores y meses atrás planeó su espectacular regreso. El evento magno de su retorno, su presentación en sociedad, fue el festival (como de la primaria) de Celebremos México en el Palacio de las Bellas Artes…

Carlos Salinas continúa sorprendiendo día a día con su astucia política y su peso real en las decisiones políticas de nuestro país y para muestra tenemos dos hechos recientes (sin olvidar el resurgimiento de las redes Pronasol): la revelación de su participación en las negociaciones para sacar la reforma fiscal en el primer periodo ordinario de sesiones de esta legislatura, y la entrevista concedida a Dennis Maerker para su programa “Punto de Partida”.

El primer hecho significa la concreción de una realidad por todos conocida pero por nadie confesada, que Salinas controla aún muchos e importantes hilos en la política nacional y que por él pasan infinidad de asuntos de la más alta importancia nacional.

El hecho que el nuevo gobierno de Vicente Fox y el viejo PRI atiendan al llamado de Salinas y acudan a su casa a ponerse de acuerdo, es síntoma claro de las fidelidades que reúne a su alrededor.

De Carlos Salinas se conoce que en sus estancias en México sostiene reuniones con personajes de muy diversos sectores pero siempre del más alto nivel, que una llamada suya basta para que se agilicen trámites o se obtengan favores, que tiene a un importante grupo de periodistas y líderes de opinión a sus servicios.

El ex presidente sin embargo, nunca hasta hoy se sintió cómodo en la escena nacional desde que dejó el poder porque el mito tejido sobre su figura –en gran parte creado desde el gobierno de Ernesto Zedillo-, le impedía su visibilidad y obligó a sus aliados a negarlo.

Con la exoneración de su hermano Raúl, Carlos Salinas saldó el último pendiente que lo alejaba de los reflectores y meses atrás planeó su espectacular regreso.

El evento magno de su retorno, su presentación en sociedad, fue el festival (como de la primaria) de Celebremos México en el Palacio de las Bellas Artes el 29 de agosto.

Carlos Salinas fue el invitado principal. Colocado al centro del recinto, a equidistancia de los personajes más notables de la política nacional, endilgado a sólo metros de distancia de Andrés López y junto a Enrique Peña, el ex presidente brilló entre todas las personalidades políticas y empresariales de este país, que, como era de esperarse, atendieron al llamado de la televisora.

En tanto, la entrevista transmitida ayer por Canal 4, sirvió para que ahora se presentara ante el gran público.

La entrevista fue pactada desde las más altas esferas de Televisa, e impuesta a Maerker quien se tuvo que atener a los lineamientos de ambos.

En primera instancia, la entrevista fue grabada, situación por demás segura en oposición a los programas en vivo, en la que Salinas no se expuso a que algo se saliera de control, con la posibilidad de repetir cuantas veces fuera necesaria la toma en caso de un traspié.

Por otro lado, Maerker, aunque incisiva en determinados momentos, se vio súbitamente desarmada ante un Salinas que tomó desde temprano las riendas del programa, marcando su propio ritmo y agenda de temas, respondiendo lo que convenía y capoteando los temas incómodos.

Los últimos 20 minutos del programa fueron una brillante pero a la vez grotesca demostración de temple de Salinas quien una y otra vez esquivó las preguntas sobre el “complot” y su relación con Carlos Ahumada, llegando al grado de incriminar a la entrevistadora, cuestionando él de dónde sacó la información y argumentando que era ilegal.

Al final, pudimos ver a una Maerker rendida que veía cómo el ex presidente se le iba vivo y descartando sus últimas preguntas porque no había leído o escuchado determinados artículos.

Así, Carlos Salinas tuvo una hora de programa (con gran cartel) en el que se pudo mostrar tal cual quiso, diciendo lo que le venía en gana y saliendo airosos de un duelo que fue breve, y que por lo demás, una simulación.

No desacredito el esfuerzo de la talentosa Dennis Marker ni pongo en duda su capacidad ni su integridad ante los dueños de la empresa, pero sí decir que ayer sirvió de coopresentadora del regreso de Carlos Salinas, tal y como lo soñó.

alfredo.diaz.f@gmail.com