1985, a 20 años del terrmoto social
A.D.F.
“…los ciudadanos tomaron en sus manos la solución a sus problemas y no las solas demandas o su voluntad entregada a un líder. Esos mismos que se encontraron abandonados y sin nada, fundaron nuevas formas de relación con el gobierno y sentenciaron el fin del régimen del PRI…”

Hoy 19 de septiembre se cumplen dos décadas del terrible terremoto que sacudió a la Ciudad de México a las 7:19 horas de la mañana.
La Historia de México desde entonces no se puede entender sin las miles de tragedias, pérdidas materiales y humanas (siempre las más) de ese acontecimiento y lo que éstas provocaron. Esa mañana, sin suponerlo, la sociedad propició un giro definitivo a su futuro y dio a luz a la sociedad civil, la cual arrancó ese día a la clase política el monopolio del poder y fracturó –como a los cientos de edificios que se derrumbaron- el corporativismos priísta que no resistió más.
La sacudida trepidatoria de la tierra de 8.1 grados de intensidad en la escala de Richter, fue superada con creces por el sismo social que se desató ante la artera anodina reacción de las autoridades encabezadas en ese entonces por el presidente Miguel de la Madrid y Ramón Aguirre en el desaparecido Departamento del Distrito Federal (lo que a la postre le costaría la nominación presidencial de 1987).
Sin que nadie lo planeara y sin que nadie buscara sacar provecho político de la crisis, el sentimiento de solidaridad ante el desamparo de las autoridades y la emergencia, hicieron que la gente se movilizara y tomara en sus manos el rescate de las personas atrapadas en los escombros, el desalojo de los cadáveres, el funcionamiento de la ciudad y la atención a los heridos y damnificados que lo perdieron todo.
En cada colonia, brigadas conformadas por trabajadores, estudiantes, profesores, amas de casa, todo aquel que tuviera la voluntad de trabajar, organizados por sí mismos y sin responder a nadie, alimentaron y curaron a los que lo necesitaban sin pedir nada a cambio.
Por su parte, el gobierno federal, tardó más de 48 en declarar la emergencia y en liberar los recursos –humanos y financieros suficientes- para hacer frente a la crisis. Es más, en primera instancia se rechazó la ayuda internacional ofrecida arguyendo un obtuso nacionalismo en un ataque de soberbia injustificable: Nosotros podemos, se dijo.
Así, los ciudadanos –por primera vez en la Historia- tomaron en sus manos la solución a sus problemas y no las solas demandas o su voluntad entregada a un líder. Esos mismos que se encontraron abandonados y sin nada, fundaron nuevas formas de relación con el gobierno y sentenciaron el fin del régimen del PRI.
El gobierno nunca más logró recuperar la homogeneidad política y el desmoronamiento comenzó de inmediato. Miles de afilados a sus organizaciones urbanas los abandonaron y aquellos que se mantenían hasta entonces al margen, se integraron como participantes activos. Las luchas urbano populares de fines de la década de 1960 y 1970 que hasta entonces se habían mantenido en la periferia de los grandes centros urbanos, ingresaron con fuerza a la médula devastada de la ciudad y nunca más pudieron ser ignorados. Aunque existieron intentos de reincorporación, estos sin duda fracasaron y lo siguen demostrando cada vez que el PRI repite su tercer lugar en las elecciones en el Distrito Federal.
Las consecuencias de esa fractura social las seguimos viendo hasta nuestros días y el sismo de 1985 es referente obligado para explicar, entre otros mayúsculos fenómenos, la transición política. El vigor del Frente Democrático Nacional de 1988 encabezado por Cuauhtémoc Cárdenas, no se puede entender sin los grupos que lo apoyaron, muy en especial en el Distrito Federal, de los cuales, varios surgieron a raíz de sus demandas de vivienda e indemnizaciones tras el terremoto. Del mismo modo, la llegada de Vicente Fox a la presidencia en el 2000 o la eventual de Andrés López el año entrante, son consecuencia directa del despertar de la sociedad esa mañana del jueves 19 de septiembre de 1985.
Así pues a 20 años, valga un homenaje a las víctimas de la mayor tragedia natural que a azotada a nuestro país y un reconocimiento permanente a los miles de héroes anónimos que con su solidaridad desinteresada no sólo salvaron miles de vidas, sino que provocaron un revulsivo positivo para nuestro país, marcando para siempre la historia de México.
Cóctel
***Un triunfo al movimiento de equidad de género en Nepal. Por más inverosímil que parezca tener que decretar esto en pleno 2005, la Corte Suprema de Justicia de ese país ordenó poner fin a la práctica discriminatoria tradicional consistente en aislar por cuatro días a las mujeres durante su periodo menstrual.
Ocurrida con mayor incidencia en lejano oeste del país, las mujeres son enviadas a los establos donde son sometidas a maltrato físico y verbal y alimentadas con sobras.
La decisión de la corte tomada el miércoles, ordena desterrar la tradición a la que califica de malévola. Pushpa Bhusal, abogada y líder feminista, aplaudió la decisión pero aseguró que una ley no basta, sino que se requiere educar a la sociedad en el respeto a las mujeres.
***De lo que uno se tiene que enterar gracias a la cámara indiscreta de Rick Wilking, fotógrafo de Reuters.
El pasado 14 de septiembre, en reunión del Consejo de Seguridad como parte de la Sesión General por el 60 aniversario de la ONU, al presidente de los Estados Unidos George Bush le llegó ese incómodo momento cuando uno está atrapado en medio de una junta y… necesita ir al baño. Así pues, pidió consejo a su secretaria de Estado Condoleezza Rice diciéndole: “Creo que necesito un descanso para ir al baño, ¿es eso posible?
La postal ya le dio la vuelta al mundo y no han faltado las burlas al curioso detalle, que como muchos otros, no tienen nada de trascendente mas que se trata del hombre más poderoso del mundo “aguantando las ganas” y que un fotógrafo estuvo ahí para captarlo.

alfredo.diaz.f@hotmail.com


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