Casi llegando al final del túnel
A.D.F.
“…la declaración de la PGR es hoy la señal que se necesitaba para saber que, ahora sí, no sólo de palabra, sino en los hechos, el desafuero comienza su proceso de desmantelamiento y por eso el optimismo…”
Después de once meses ya podemos respirar el aire fresco de la salida de un oscuro, húmedo y hediondo túnel que el país atravesó con el caso del desafuero de Andrés López, Jefe de Gobierno del Distrito Federal.
El desistimiento de la PGR para no ejercer acción penal en contra del Jefe de Gobierno es ese gran paso que desde el miércoles pasado se esperaba; es el paso que faltaba para concretar el compromiso del Presidente Vicente Fox y ya ocurrió.
Lo que suceda el viernes en la reunión entre el Presidente y el Jefe de Gobierno tendrá que delinear el matiz de lo que seguirá para los próximos 14 meses que son los que nos separan de las elecciones de las que Andrés López muy seguramente saldrá vencedor.
Es ahora un momento de pausa y tranquilidad para los actores que dieron forma al voraz torbellino del desafuero. De palabra, obra y omisión, de esta nadie, absolutamente nadie salió limpio. Ni el Jefe de Gobierno como “la víctima del caso”, ni el Presidente ahora con esta “decisión del altura”, ni la Suprema Corte, ni la Cámara de Diputados, ni los periodistas que tomaron partido en el caso y que dejaron sacar sus pasiones en uno u otro sentido. Todos mostraron sus rostros, sus buenas y malas maneras.
Este jueves y viernes serán momentos de mucha calma y mucha prudencia de los actores políticos. Desde el gobierno del Distrito Federal como desde la Presidencia salen señales de calma, señales amistosas, palabras amables y de conciliación. Ambos saben que la “operación cicatriz” es necesaria y en cuanto más pronto mejor. Sin embargo lo que se dijo y se hizo a lo largo de este año difícilmente se podrá dejar atrás. Jugarán a que aquí nada pasó, pero el daño está hecho.
La declaración de la PGR es hoy la señal que se necesitaba para saber que, ahora sí, no sólo de palabra, sino en los hechos, el desafuero comienza su proceso de desmantelamiento y por eso el optimismo.
Aún hay muchos puntos que se deberán aclarar. El fuero constitucional de Andrés López ha quedado en un limbo legal pues la Constitución autoriza su restitución si el inculpado es hallado inocente, pero no especifica qué hacer si la fiscalía es la que desiste su acusación.
Falta que la reunión del viernes entre los dos Ejecutivos traiga señales de real cooperación y entendimiento más allá de tomarse la foto.
Falta que las aguas al interior de Los Pinos se apacigüen y las dos corrientes, la que ganó y la que perdió, puedan trabajar y no vaya a haber un albazo ahora que Andrés López no tiene fuero; que la violencia verbal termine (no podemos obviar que aún hoy la PGR llamó al inculpado como “probable responsable”)
Pero sobre todo falta que el desmantelamiento inducido y anticipado del desafuero pase factura a los que de él formaron parte: ¿Vicente Fox pasará a la historia como un estadista, como un valiente o como un arrepentido?, ¿podrá Andrés López mantener su popularidad ahora que ya no es perseguido?, ¿podrá la Suprema Corte recuperar su prestigio de una década perdido por las turbias reuniones de Mariano Azuela en Los Pinos?
Pero el optimismo y respiro que en esta semana ha corrido por las páginas editoriales no ha empapado a todos los frentes. El PRI está evidentemente sentido, se sienten traicionados, usados, porque son ahora la fuerza que no supo recapacitar y los han dejado ahora colgados con el costo del desafuero.
Al interior del PAN hay voces que critican que el caso se haya llevado hasta el extremo para luego echarlo atrás. Afirman que el costo fue muy alto para haberlo sacrificado en una sola jugada.
El Presidente no la tendrá fácil en el Congreso, el bastión más molesto con su decisión, pero viéndolo con distancia, en términos formales, PRD y PAN han dejado solo al PRI, lo han derrotado. ¿Será este el inicio de una alianza opositora? Juntos son mayoría.
Pero el promisorio panorama no puede dar paso al olvido. Los costos al país fueron altísimos, las facturas seguirán sumando y reajustando compensaciones, nadie podrá jugar al occiso, pensando que esto ya quedó en el atrás, porque aún no termina pero ah, qué cerca estamos.

alfredo.diaz.f@gmail.com


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