El primer paso
A.D.F.
“…si el caso contra López es desechado y queda en la historia como parece que va a suceder entonces hay un tren que el ahora precandidato del PRD no podrá seguir ignorando y al que deberá subirse de una vez por todas: el debate de ideas…”
Un millón de personas salieron el domingo pasado a gritar con su silencio que no estaban dispuestos a que le quitaran a su candidato a la presidencia “a la mala”. Si una movilización pacífica y en un impass del torbellino AMLO tuvo esa convocatoria, imagine lo que pudo haber sucedido cuando con el pasar de los meses el caso no encontrara salida y el agua comenzara a llegarle al cuello a López y su gente. Lo que pudiera pasar sería de pronóstico reservado pero de consecuencias ciertamente lamentables para todos.
A los dos días una escena tan posmoderna como patética llegó de Oaxaca. Un joven le mostraba al presidente Fox una manta en la que le decía “traidor a la democracia”. La reacción del Ejecutivo fue totalmente fuera de lugar: el presidente encarando encolerizado a un muchacho que no tenía la más remota idea de por qué estaba ahí ni lo que iba a hacer.
El mensaje seguramente caló profundo en la mente del presidente que si algo hizo en su vida fuera del gobierno, fue luchar por la apertura democrática, partiendo de Guanajuato. Se puso a reflexionar tal como invitó el joven estudiante.
Esos dos momentos fueron los que precipitaron lo que el miércoles ocurrió. A pesar de que Milenio Diario brindó detalles de una reunión el sábado en la que se pactó la salida de Rafael Macedo de la PGR, ese día aún no se conocían los alcances de la marcha de la mañana del día siguiente y los tiempos para una salida política se mostraban más extendidos, pero a partir del lunes el presidente entró en razón y entendió que lo primero que debía hacer era sacar de la casa a todas esas voces que lo habían acercado al despeñadero para que quedaran sólo las voces que desde el principio le advirtieron de los riesgo de la empresa de desaforar al Jefe de Gobierno del Distrito Federal.
Lo que vimos el miércoles fue una clara depuración de fuerzas al interior de Los Pinos. Las luces de alerta se habían prendido tres semanas atrás, la incertidumbre hizo presa de ellos y la reacción ante el temor surgió: los dos frentes al interior del gobierno federal endurecieron sus posturas y las dirimieron ahora en público pues sabían que en cualquier momento alguno se iba a salir con la suya.
Fue ahí cuando comenzaron las contradicciones en las declaraciones. Por un lado la Secretaría de Gobernación invitando a una salida política, una persona de comunicación social diciendo que se consideraba el perdón a López. Por el otro lado la PGR acelerando la consignación del caso, el fiscal Javier Vega invitando a denunciar a Andrés López si retomaba su legítimo puesto como Jefe de Gobierno. Al interior del gabinetazo eran tan graves las fricciones que salieron para pedir ayuda. Los eventos de la semana terminaron por convencer a Vicente Fox porque su ala moderada prevaleciera y darle las gracias a los otros.
Meses atrás las versiones periodísticas daban cuenta de que era el ahora ex procurador Macedo quien presionó al Fox para que el caso AMLO continuara su cause a pesar de las dudas de Fox quien ya en 1999 fue la voz al interior del PAN-DF que logró se desistieran de impugnar la candidatura de López quien no cumplía con los requisitos de residencia. Sería injusto y absurdo pensar que todo fue maquinación del presidente basados en esto; alguien lo debió haber impulsado y ese fue Macedo. Ahora él está fuera.
Vicente Fox decidió el miércoles retomar las riendas y tomar las decisiones difíciles: cuando tu equipo no llega a acuerdos tienes que tomar una posición y pasar sobre una de las mitades, así funcionan los sistemas verticales y es lo que se espera del presidente.
Si el caso contra López es desechado y queda en la historia como parece que va a suceder (y como se lo adelanté el 21 de abril) entonces hay un tren que el ahora precandidato del PRD no podrá seguir ignorando y al que deberá subirse de una vez por todas: el debate de ideas.
Hasta ahora la campaña de López se ha basado en la obra pública y en la persecución legal de la que ha sido víctima, a las que ha sumado como iguales casos como el del predio San Juan, la aberrante reforma al artículo 127, los videoescándalos, la marcha de 27 de junio y un largo etcétera.
La decisión de Vicente Fox despeja, como él lo dijo, oscuros nubarrones en el debate nacional y vislumbra un promisorio futuro en el que todos los aspirantes y suspirantes a la presidencia se encuentren en igualdad de circunstancias.
Ojo, lo del miércoles es sólo un primer paso, aún deben concretarse muchos otros para cicatrizar esta profunda herida, pero el primero, el más drástico, más doloroso ya ha sido dado y a tiempo.
Bien por el presidente Fox. Se espera ahora de él que no deje esto a medio camino y se comprometa con el proceso de distensión. De López se espera que de señales amistosas –como él y su partido ya lo han hecho- y que deje poco a poco el tema del desafuero fuera de su quemadísimo script de campaña.
Bien por ambos.
(Foto: Notimex)
alfredo.diaz.f@gmail.com


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