sábado, mayo 07, 2005

La Humildad

A.D.F.

…existe molestia por lo corto del encuentro, sin embargo resolver semejante desencuentro no se hace en una sola reunión ni únicamente estos dos personajes, de ser así, el Presidente debía comenzar por disculparse por haber llamado tantas veces ‘populista irresponsable’ al tabasqueño…

“El orgullo divide a los hombres, la humildad los une”.- Sócrates

Nunca fue de mala fe, simplemente no midieron las consecuencias; la alevosía fue producto de la inexperiencia; cuando el problema se salió de control fue por la impericia política; el encono fue porque la mesura fue olvidada en un cajón. Lo que sucedió durante estos once meses en el país fue producto de la relación directamente contraria de arrogancia frente a la humildad de dos titanes.

Andrés López, Jefe de Gobierno capitalino y Vicente Fox, Presidente de este país (más sus respectivos funcionarios, unos satélites y otros lapas) aniquilaron la humildad y se aferraron a su postura, dejaron que el tren de su ego se apoderara y terminó por arrollar, dividir el país.

Siempre he despreciado la acepción de humildad que se refiere a la sumisión y el rendimiento; es patética. Pero la acepción más admirable de esta palabra es importantísima, y no se puede perder de vista cuando en las manos de uno está el destino de un país. Entendamos humildad como la virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento.

Con la cancelación del ejercicio de la acción penal este miércoles en contra de Andrés López por parte de la PGR, al proceso sólo le faltaba ser sellado, empujar el balón. El jueves la reunión de Santiago Creel con la dirigencia del PRD allanó el camino para el encuentro del Presidente Fox y el Jefe de Gobierno López, que muchos dijeron que quizá sólo serviría para sacarse la foto, pero ni foto hubo.

Hoy existe molestia por lo corto del encuentro (20 minutos), sin embargo resolver semejante desencuentro no se hace en una sola reunión ni únicamente estos dos personajes, de ser así el Presidente debía comenzar por disculparse por haber llamado tantas veces “populista irresponsable” al tabasqueño (indirectamente, claro) así como el Jefe de gobierno por haber pronunciado su “yo acuso” contra el Ejecutivo Federal en la Cámara de Diputados el día del desafuero.

A esa reunión debían acudir para concretar un encuentro de funcionarios de dos niveles de gobierno, eso sí, son los dos políticos más importantes del momento. Aunque a muchos repugnó que el Presidente dijera que sólo era una reunión de trabajo, no se trataba de otra cosa, eso era y eso fue. A los que eso molestó son a los mismos que indigna que a Andrés López sólo se le mencione por su apellido paterno como a cualquier otro político. Que queja tan absurda. El Jefe de Gobierno es un gobernador más, y aunque nos haya dicho que es “rayito de esperanza”, la reunión de ayer no era el encuentro de Mahoma con Jesús. ¿Alguien se ha quejado porque el Presidente diga que va a tener una reunión de trabajo con el Gobernado Ruiz de Oaxaca, por ejemplo?

Las expectativas del encuentro de ayer eran -desde un principio- bajas, pues lo grueso del conflicto se comenzó a desmantelar hace dos semanas con el golpe de timón del Presidente. Faltaba dar fe del fin del enfrentamiento y eso se hace en cinco minutos.

Ambos ya habían hecho lo conducente y con sus acciones sentaron las bases para poderse reunir: en encuentro era mera formalidad, la cereza del pastel.

Desde la presidencia se corrieron a las voces antilopistas y se le dio carpetazo a “la persecución”. En tanto, desde el Antiguo Ayuntamiento, el Jefe de Gobierno reconoció la determinación del Presidente, le ofreció cerrar -de una vez por todas- el acuerdo para la aplicación del Seguro Popular en la capital y detuvo su gira del desafuero. Listo, ambos habían hecho su tarea y bienvenido las respuestas de sus contrapartes.

Sin embargo hay una declaración que es la más rescatable en estos maratónicos diez días. El Jefe de Gobierno el pasado jueves, sintetizó la vuelta a la razón de estos dos personajes y las muestras de mesura que por fin han surgido: “No se trata de apostar a convencer y yo creo que es muy bueno el intercambio, la conversación, hay que pensar en el país. Ahora vemos las cosas de otra forma, pero estuvimos a punto de heredar una situación de inestabilidad política.

“Digo estuvimos porque aquí no es de echarle la culpar nada más a una de las partes, no hay que actuar de manera maniquea, o sea, de una u otra forma, con mayor o con menor responsabilidad, todos estábamos metidos en este asunto. Entonces, se arriesgó bastante. Entonces, se llegó a la frontera y se decidió rectificar, que las cosas fueran de otra manera y yo siento que eso fue bueno.”

Palabras como las de Andrés López terminan por despejar las dudas sobre la salida del oscuro túnel del desafuero y de paso le permiten retomar su posición de potencial estadista en lugar de la del caudillo rebelde (falta ver cuánto nos dura el gusto).

Valga un sincero reconocimiento a la humildad del Jefe de Gobierno que asumió su parte de la factura y al Presidente por saber reconocer que esto había llegado muy lejos.

alfredo.diaz.f@gmail.com