La aventura en la OEA
A.D.F.
“…la falta de definición de México que pretende moverse con el gobierno de Washington antes que con los que son sus aliados culturales, sólo le está costando ser relegado. México no ha sido invitado, por ejemplo, a formar parte del MERCOSUR ni a la Comunidad Sudamericana de Naciones, el intento más visionario de integración continental…”
La candidatura de Luis Ernesto Derbez a la secretaría general de la OEA, puede significar un nuevo enfrentamiento con América Latina y un nuevo fracaso de la política exterior mexicana, que desde la salida de Jorge G. Castañeda, ha carecido de rumbo.
El hecho de que durante cinco rondas de votaciones no se haya roto el empate a favor de Derbez, es signo de que hay una muy firme postura contraria a su candidatura. Obvio se podría decir lo mismo de la postulación del chileno José Miguel Insulsa, sin embargo él cuenta con el apoyo de las naciones más poderosas del cono sur, mientras que los 17 votos de Derbez, son de las naciones más pequeñas y de las que consultaron la intención de Estados Unidos para dar su voto.
México dice que quiere retomar su presencia en la OEA, cuando durante décadas este fue un organismo olvidado por nuestro país, y este aventura continental, está costando más de lo que puede significar de beneficios ya que ni a Estados Unidos se le está complaciendo con ello, pues el mexicano no era su candidato favorito, sino el plan B ante el fracaso de la candidatura del salvadoreño Francisco Flores.
Los países de Sudamérica pretenden formar un bloque que haga frente a Estados Unidos, y quien se supone debiera ser el “hermano mayor” los está frenando, no sólo dividiendo los votos con un candidato improvisado, sino poniéndose abiertamente del lado de Estados Unidos.
La falta de definición de México que pretende moverse con el gobierno de Washington antes que con los que son sus aliados culturales, sólo le está costando ser relegado. México no ha sido invitado, por ejemplo, a formar parte del MERCOSUR ni a la Comunidad Sudamericana de Naciones, el intento más visionario de integración continental.
En cambio, la alianza con los Estados Unidos crea más compromisos que beneficios y, en un continente que revira a la izquierda y muestra cada vez más signos de unidad, nuestro país queda solo.
Si Luis Ernesto Derbez gana este dos de mayo, será sólo por el cabildeo de los Estados Unidos, y aquel país que cambie su voto quedará como el servil a Washington, y Derbez quedará comprometido con EEUU y su gestión estará siempre enfrentada contra la mitad que en cinco ocasiones le dijo que no.
A Insulsa también la mitad le dijo que no, pero los que lo hicieron son países caribeños y menores. En cambio, los que lo apoyan (salvo Bolivia por razones obvias) son los sudamericanos hispanoparlantes, los que están tomando las riendas de la política sudamericana y retomando el liderazgo que México dejó ir hace 15 años cuando se embarcó a jugar en las ligas mayores y dio la espalda al resto del continente.
El desgaste de las relaciones que la candidatura de Derbez ha atraído sólo crea recelo ante los gobiernos de Brasil, Chile, Argentina, Colombia, Paraguay, Uruguay y Venezuela, quienes desde hace tiempo apoyaban la candidatura de Insulsa, meses antes de que nuestro canciller se postulara como premio de consolación antes su pueril intento de ser candidato a la presidencia.
Además, ¿para qué quiere México dirigir la OEA?, un organismo quebrado, hueco, sin facultades. ¿Para qué gastar al segundo canciller del sexenio?, ¿de verdad vale arriesgar a poner en los primeros planos internacionales a un político que no es diplomático cuando Chile ofrece un candidato reconocido en la diplomacia mundial?, ¿vale ponerse del lado de los Estados Unidos y romper con un bloque que está dispuesto a plantarse frente a este y no moverse un ápice como lo mostró el lunes?
alfredo.diaz.f@gmail.com


1 Comments:
Bien dice la CIA que México perderá terreno para el 2020. Sudamérica cada vez se resiste más a la dependencia económica y busca formar su propio bloque donde Brasil y Chile serán los principales beneficiados.
México quizá hasta pierda terreno en Centroamérica, si no es que de plano ya doblamos las manitas para la puesta en Marcha del Puebla-Panamá (de hecho creo que así es, al menos en los términos comerciales).
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