El PAN se desmorona
A.D.F.
"...aún nos falta ver cuántas salidas más se vienen, qué compromisos adquirió Manuel Espino, cómo los pagará, y peor aún, saber si se quedará de brazos cruzados mientras el partido se desquebraja por su poca higiene y falta de diplomacia para conciliar intereses tan legítimos como los suyos..."
Desde 1997 se comenzó a cocinar uno de los mayores asaltos que partido político alguno haya sufrido. Un integrante de poca trayectoria en el PAN pero con un proyecto muy suculento le arrebató a cualquier dirigente la posibilidad de implementar un proceso de selección de candidato a la presidencia y en 1999 todos doblaron las manos y Vicente Fox se quedó con la candidatura le gustara a quien le gustara.
Los síntomas de romper el equilibrio y el orden del partido se notaron desde los primeros meses con la falta de articulación en el binomio gobierno-partido. Por un lado, el gabinetazo estaba integrado por gente externa al partido (Jorge Castañeda por ejemplo), ex priístas (Francisco Gil Díaz), de nula experiencia en la administración pública (Josefina Vázquez Mota) y los panistas sólo alcanzaron hueso al interior de Los Pinos. Pero ni esto bastó para curar las heridas porque esos funcionarios no eran los panistas de las viejas familias, nada tenían que ver con Castillo Peraza, con los Clouthier, de las huestes de Morín y menos de los poderosos sectores del norte. Se trató de neopanistas como Santiago Creel o del llamado “grupo de Guanajuato” que tenían antecedentes parecidos al de Vicente Fox y poco compartían la filosofía del partido ni su historia.
Todo este antecedente paso ahora la factura y el PAN está al borde del cisma más grande desde su fundación. Dos fines de semana atrás la sorpresa dominó los espacios de análisis periodístico tras la victoria de Manuel Espino como nuevo presidente del PAN.
La sorpresa se originó por una mala lectura de los hechos por parte de los analistas quienes compraron más el discurso de Carlos Medina Plascencia y no cayeron en cuenta que si él era el candidato que apoyaban los pre candidatos Felipe Calderón y Francisco Barrio, de llegar a la presidencia del partido, bloquearía la llegada de Santiago Creel como abanderado del 2006.
Si bien es cierto que siendo que Espino fue quizá el panista con puesto de dirigente más crítico ante la posible candidatura de Sahún, no se esperaría que el presidente Fox lo apoyara, pero también es evidente que era un candidato más a modo si tiene una cuenta que pagar con Los Pinos por ponerlo en el puesto.
Ahora Espino dice querer hacer las paces y llama a Martha Sahagún para su primera entrevista como dirigente, pero por otro lado, para integrar el CEN del partido excluye a la vieja guardia y a la gente de los históricos del PAN. No es raro entonces entender la actitud de Luis H. Álvarez quien el día de la votación se paró y vociferó contra Espino siendo así el único consejero que en público votó en contra de quien a la postre ganaría.
De ahí en adelante todo ha sido cuesta abajo para Espino y eso que apenas lleva una semana y días en la dirigencia. Ayer, y tras una semana de rumores de los que la prensa dio cuenta, Tatiana Clouthier, hija del histórico Maquío renunció al partido y de paso le dio un tremendo recargón a su ahora ex partido: Dijo que no tiene proyecto, que no está en el gobierno, que sólo aspira al poder por el poder y que se está convirtiendo en una mala copia del PRI.
Hoy, Luis H. Álvarez, quizá la autoridad moral más importante del PAN sale y dice que la elección de Espino fue sesgada y viciada. No es cualquier consejero criticando abiertamente a un líder del que ya mucho se ha escrito. ¿Qué sigue?
A todo esto la gente de Espino ni se ha inmutado. Consideran que la renuncia de Tatiana Clouthier fue cosa menor y a pesar de que durante una semana se cocinó su salida y ni aún después de esta, la dirigencia nacional ha hecho algo por frenar lo que parece ser una estampida inminente.
Lo espinoso de Espino es ser -abiertamente-, miembro del ala ultraconservadora del PAN, esa de la que Carlos Castillo Peraza advirtió que era peligrosa pero que el partido absorbería y ahora perece que es esta la que absorbió al partido. Espino es de puño de hierro y de técnicas poco escrupulosas para lograr su objetivos, ¿veremos candidatos impuestos? Más aún, de fidelidades no sabe y eso queda claro, reunirse con Sahagún es ejemplo de su pragmatismo y falta de principios.
Y es que, a pesar de lo que se quiera pensar y de lo mucho que se dice, el PAN ha sido históricamente un partido muy disciplinado, de buenas formas y que sabe arreglar sus conflictos al interior. Mucho se le critica que sus elecciones sena cerradas y parlamentarias, pero estos mismos mecanismos propios de su origen, le permiten ser un partido fuerte y que no escenifica penosas escenas como cuando el PRD elige a su presidente o en el PRI para seleccionar sus candidatos a los gobiernos estatales.
Ahora el PAN está en verdadero peligro de escisión. El asalto a la dirigencia que muy sigilosamente y con mucha astucia operaron Creel, Fox y Sahagún tiene a los panistas de estirpe muy molestos y no es para menos, les han arrancado el partido de las manos y los han relegado sin el menor decoro.
Sin embargo lo más grave está por venir. Aún nos falta ver cuántas salidas más se vienen, qué compromisos adquirió Manuel Espino, cómo los pagará, y peor aún, saber si se quedará de brazos cruzados mientras el partido se desquebraja por su poca higiene y falta de diplomacia para conciliar intereses tan legítimos como los suyos.


1 Comments:
Como ciudadano, me es impactante la crisis política que se está viviendo actualmente. Es lamentable que los "partidos grandes" estén sacando lo peor de sí mismos en tan poco tiempo; bien dicen que cuando excarvas en la "mugre", sólo se logra ver más y más "mugre".
Nos duelen los comentarios hechos por el gobierno del vecino del norte, pero hay que reconsiderarlo.
Será el momento pleno para voltear hacia los "partidos chicos", para el surgimiento de los "nuevos partidos", o para volver a elegir al "menos peor"??
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