A qué decir SÍ y a qué decir NO de la izquierda
Una clara tendencia crece y se afianza en América Latina. Cuba, Venezuela Chile, Argentina, Brasil, ahora Uruguay y muy probablemente México en 2006, están encabezados por gobiernos de izquierda. De mantenerse las tendencias, en un año y medio el 75% de los latinoamericanos estaremos gobernados por la izquierda.
Salvo por Cuba, la izquierda tiene ahora la oportunidad histórica de tomar las riendas por la vía democrática y probar que su modelo económico funciona, que la desigualdad en la distribución de la riqueza se puede combatir, y más aún, demostrar que pueden ser una izquierda políticamente responsable, diplomática, con estatura moral y encabezada por estadistas. Eso es lo que la izquierda tiene que demostrar a los pueblos que la pusieron al mando, al mundo que tanto le teme y sobre todo a ellos mismos.
Hay buenos visos. Chile, Argentina, Brasil y hasta ahora Uruguay han sabido combinar sus modelos económicos con las obligaciones históricas contraídas por los gobiernos neoliberales y los compromisos con los organismos supranacionales como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. En los foros internacionales, Lula da Silva y Ricardo Lagos son estrellas, todos quieren escuchar sus propuestas y escuchar sobre los avances que ha habido en sus países.
Sin embargo esta izquierda que brilla no es la misma que a tantos embelesa por su “valentía” que no es más que altanería. La izquierda de Lagos no es la misma que vitorean los “altermundistas” que prefieren enaltecer la dictadura de Castro y la bravuconería de Hugo Chávez. Es absurdo. La izquierda no se debe de confundir con antiglobalización ni con un proyecto comunista que demostró con estruendo su inviabilidad y lo fácil que se corrompe, como muchos lo hacen.
Cuando Tavaré Vázquez tomó posesión en Ururguay, muchos salieron a las calles a gritar consignas antiyankees, agitando banderas de Venezuela y Cuba, cuando estos países no son más que generadores de pobreza.
Mientras para muchos en América Latina esta es la alternativa, el mundo abraza el libre comercio y la globalización. China, India y Europa del Este quienes juntos tienen cinco veces la población de América Latina y tres veces su producto interno bruto han reducido su pobreza a tazas vertiginosas. En China desde 1981, 500 millones de habitantes (5 veces los habitantes de México) han dejado la pobreza extrema. En cambio, en América Latina tenemos 28 millones de nuevos pobres.
Muchos de esos nuevos pobres vienen de Venezuela, esa que impulsa la Revolución Bolivariana (¿revolución?). 10% creció la taza de pobreza en cinco años desde que llegó Chávez al poder, informó El Universal, un diario al que Chávez llama comprado, mal informado y coludido con el golpismo estadounidense.
Una de cada cuatro familias venezolanas son pobres hoy en día, cuando antes de la ¿revolución? eran sólo el 16 por ciento. El 16% del total de su población vive en pobreza extrema y la cifra se dispara al 70 por ciento en las provincias.
La bonanza petrolera no ha servido en nada a la población que tiene que mantener a un gobierno bulímico como el de Hugo Chávez quien vendió el barril de petróleo en 40 dólares pero aumentó su deuda externa a 26.4 mil millones de dólares y la deuda interna que era de 2 billones de bolívares (unos 10.5 mil millones de pesos) a ¡25 billones de bolívares! (131.2 mil millones de pesos), 1,250% más.
En tanto, con la pobreza creciendo en tazas más aceleradas que en ningún otro país del hemisferio, cuando Chávez viajó a Francia se hospedó en una suite de 44 mil 600 pesos la noche, con un equipo de seguridad de 100 guardaespaldas que se alojan en el mismo piso de la suite presidencial. Hasta a la prensa francesa le ofendió que la seguridad en torno al presidente venezolano fuera mayor que la que protegió a George Bush en su reciente visita a Europa.
Otros tantos pobres vienen de Cuba, donde el dictador Castro ha optado por hacer a su población uniformemente pobre (obtusa concepción del socialismo y el fin de las clases).
Mientras tanto, ¿quién vitorea a Lagos, quien en su gestión ha reducido la pobreza a la mitad?, ¿o quién vitorea a Kirchner quien ha reducido a un tercio la inflación en unos cuantos meses? Pocos, porque para un buen sector de izquierdosos la “alternativa” está en la altanería y el discurso antiprivatizador, antiyankee, antiglobalizador, discursos insostenibles en esos términos y además hipócritas.
Citgo, brazo de la empresa estatal venezolana Pdvsa está a punto de ser privatizada sin que el gobierno de explicación alguna que justifique semejante contradicción.
El viraje a la izquierda en América Latina no debería significar preocupación alguna ni para los que aquí vivimos ni para el exterior mientras esta demuestre ser responsable y no ser contestataria antes que propositiva. Que sepa mediar entre su modelo y sus políticas económicas con el status quo actual al que antes que otra cosa, aún con sus defectos estructurales, hay que reconocerle su estabilidad; que pueda pararse en los foros internacionales sin estar peleada con los que piensan que el neoliberalismo es el camino a seguir.
He recibido reclamos por tener “aberración” a la izquierda. Aquí muestro datos duros, hechos innegables y tangibles, no interpretados de los peligros que la izquierda encierra cuando asume un discursos totalizador, maniqueo en el que es de izquierda y por lo tanto bueno aquello que el depositario de la voluntad del pueblo decide (el líder), y malo, yankee o de derecha lo que es ajeno o contrario a ello. Los que no piensa igual son enemigos.
Discursos como los de Chávez y en algunos casos el de López Obrador son discursos mesiánicos, religiosos en clave laica y absolutamente intolerantes, a eso me refiero cuando hablo de su faceta fascista.
Sin embargo con el afán de matizar reconozco que no toda la izquierda es así y los mismos datos duros contra Chávez son los mismos que le enaltezco a Ricardo Lagos, a Luis Ignacio Lula da Silva y a Nestor Krischner, representantes de una izquierda moderna y responsable que han demostrado poder mantener la estabilidad, darle continuidad a los proyectos de sus antecesores.
Podemos aspirar y es deseable que así suceda que la izquierda en el poder en América Latina respete la voluntad popular a diferencia del autócrata venezolano y seamos países como España o Italia en el que gobiernos conservadores y socialistas se alternan en el poder y nadie se asusta ni los capitales salgan despavoridos como es el caso de Venezuela.
El problema con AMLO es que juega con dos discursos y en dos escenarios y yo le critico el segundo. Por un lado habla de estabilidad, responsabilidad y altura cuando garantiza el absoluto respeto a la propiedad privada y a los compromisos económicos internacionales; pero por el otro habla de complot, de la ultraderecha, de las fuerzas oscuras y del “innombrable”, totalizador e intolerante en el que todos los que disentimos con él cabemos.
El AMLO 1 es el que sí sirve de presidente (la izquierda responsable), el AMLO 2 (por el que lo comparo con Chávez) es el que prende los focos rojos y que cualquier analista que se respete no puede ignorar, porque de hacerlo habrá quedado atrapado en el maniqueo ultimátum que le ha vendido a sus grupos fieles: conmigo o en mi contra y en esa lógica, estamos jodidos.
Cóctel
- —Hugo Chávez dijo en su programa televisivo Aló Presidente este domingo: "En el 2021 cueste lo que cueste habrá pobreza cero en Venezuela, sólo que creo compatriotas que debemos apurar el paso y afinar la puntería contra la pobreza, contra la miseria. Faltan apenas 16 años para el 2021 y ya tenemos seis años aquí. —Yo pregunto: ¿Se pensará quedar otros 16 años?
alfredo.diaz.f@gmail.com


1 Comments:
eh Tabare Vazquez, se llama asi Tabare Vazquez, con todas la B y V que escribo- Y en cuanto a tu descripcion de la asuncion de TaBare, yo estuve ahi, y es absolutamente desacertado lo que decis.
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