sábado, abril 02, 2005

Juan Pablo II, el fin de una era

A.D.F.

…aunque es pronto, muy pronto para hacer un balance amplio y adecuado de su desempeño al frente del papado, me parece que definir el periodo de Wojtyla como un pontificado ortodoxo en la doctrina cristiana y moderno en su papel de estadista, describe las dos caras del periodo que hoy concluyó con la destrucción del añillo del pescador…

Sólo una noticia recorre hoy los medios de información de todo el mundo, y aunque era algo que de tiempo atrás se esperaba y se sabía inminente e inevitable, no deja de ser una nota impactante para todos los que creyentes o no, escucharon hablar a Juan Pablo II.

La muerte el pontífice a los 84 de edad, marca sin lugar a dudas el fin de una era. Con su deceso sólo queda en funciones un líder de los que marcaron la historia del siglo XX, el dictador Fidel Castro.

Los 25 años de pontificado de Karol Wojtyla son un punto y aparte en la conducción de la Iglesia Católica romana, la tercera religión más importante del mundo. El Papa polaco resultó ser el líder ideal para conducir a la Iglesia a una modernización que sin embargo, apenas alcanzó para no quedar relegada a un papel de obtuso conservadurismo.

Aunque es pronto, muy pronto para hacer un balance amplio y adecuado de su desempeño al frente del papado, me parece que definir el periodo de Wojtyla como un pontificado ortodoxo en la doctrina cristiana y moderno en su papel de estadista, describe las dos caras de su dirección que hoy concluyó con la destrucción del añillo del pescador con un maso de plata y mango de marfíl.

En cuanto a los preceptos de la Iglesia, Juan Pablo II fue un papa férreo y totalmente cerrado a modificar un ápice la postura de la Iglesia en temas fundamentales a los que la sociedad le reclama más apertura y que la falta de esta ha sido motivo de una desbandada de fieles que sí encuentran abrigo en otras religiones. No en balde, es la Iglesia Católica romana la que más feligreses pierde.

El aborto, la homosexualidad, la clonación, la eutanasia, el divorcio, el papel de las mujeres en la iglesia, la sexualidad fuera del matrimonio, las familias no tradicionales, los controles de natalidad, el celibato, la ordenación de mujeres sacerdotisas, entre muchos otros, son temas que durante el pontificado de Juan Pablo II estuvieron sentenciados a no ser siquiera discutidos porque carecían de cualquier oportunidad de que la Iglesia modificara sus preceptos en una institución de organización vertical y unipersonal (irónicamente son las estructuras de este tipo las que más trascienden el tiempo).

Los fieles del mundo, sumergidos en la posmodernidad, el capitalismo salvaje y la sociedad abierta reclaman más flexibilidad porque la vida es así ahora, y en tanto, “las puertas del Cielo” siguieron vetadas 25 años más por un Papa que no quiso ceder nada en estos temas y será una factura que marcará su pontificado.

Por el otro lado tenemos al Papa político, el que viajó a Polonia y en su cara le exigió al presidente de su país que abriera el sistema a las elecciones democráticas en 1980; el que impulsó la caída del comunismo violatorio de los Derechos Humanos tras la Cortina de Hierro; el que pugnó por la condonación de la deuda a los países pobres; el que uso a los medios para difundir su mensaje de paz (claro, con el sesgo eurocentrista y moralista) a todas partes; el que viajó a cada rincón del planeta en su misión pastoral: viajó a “Tierra Santa” a pesar de que el gobierno sionista, de ultraderecha y terrorista de Estado de Israel la tiene secuestrada y ayudó a dar pasos en concreto para el entendimiento de palestinos y judíos.

Juan Pablo II fue el primer Papa que en 2 000 años pisó una mezquita, una sinagoga, fue a centros ceremoniales indígenas y que recibió una “limpia” por miembros de tribus sudafricanas, buscando el entendimiento entre credos. Fue él quien primero que se reunió con los máximos jerarcas de todas las religiones del mundo, y al que sin embargo, Alexandre II, jefe de la Iglesia Ortodoxa rusa, nunca le dejó pararse en Moscú.

Conoció a todos los líderes del mundo durante un cuarto de siglo. Nadie quien tuviera un papel preponderante en este planeta lo dejó de visitar. Desde Mijail Gorvachov en 1982, Yasser Araffat en 1982, hasta Geroge W. Bush, Ronaldo, Bono o el Real Madrid.

Pero sea quizá lo más trascendental de su periodo, la mea culpa que él encabezó. Por primera vez un Obispo de Roma descendió de su arrogancia y pidió perdón por las atrocidades del Santo Oficio, por la persecución a los judíos y por el silencio de complicidad por el que nada dijo la Iglesia durante el Holocausto, pidió perdón por el exterminio de indios en América en nombre de la evangelización y por haber negado y asesinado a Galileo Galile (faltó Giordano Brunno y una de las mentes más brillantes de la historia de la humanidad, Barush de Spinoza). Eso fue el mayor acto de valor que le recuerdo.

Los casos de pedofilia y pornografía infantil -en Austria, México y Estados Unidos principalmente-, que no han sido castigados y fueron ocultados, incluso arteramente ignorados por El Vaticano vendrán a ser el último oscuro colofón de un pontificado que sin lugar a dudas marcó al mundo como hoy lo conocemos y puso a la Iglesia Católica, nuevamente, en un papel preponderante de mediación.

Hoy a las 21:37 horas de El Vaticano terminó una era y todos seremos ahora testigos de un momento que marcará la historia.

Pocos líderes trascienden su nombre por sobre la institución; pocos como él, con sus claoroscuros deja tras de sí un enormne legado que el tiempo mantendrá.

Cóctel

  • Como quinceañera a la que le arruinan la fiesta, López Obrador se ha quejado amargamente este mañana porque los medios le dedican más cobertura a la agonía de el Papa que a su proceso de desafuero al que ayer la Sección Instructora le dio el sí. Parece que Rayito de Esperanza no entiende que hay niveles, aparte de ser un comentario absolutamente fuera de lugar, de mal gusto y poco adecudado en un país donde el 89% de los votantes, perdón, mexianos, son católicaos. Caray, hasta Castro se vio más sensato.
  • Y luego le dijo a los medios que la poca información sobre su caso “estuvo bien en prensa y radio”. ¿Qué, ahora debemos esperar su Vo. Bo. sobre lo que de él se escribe?... ¿gracias…?

alfredo.diaz.f@gmail.com