domingo, enero 02, 2005

Tirando barreras

A.D.F.

En la última reunión de gabinete del gobierno español, el 30 de diciembre, se decidió aprobar una iniciativa de ley en la que se otorga el derecho de matrimonio entre personas del mismo sexo, erróneamente llamado “matrimonio gay”.
La iniciativa otorga los mismos derechos y responsabilidades a los contrayentes bajo la primicia de que el matrimonio es un derecho de todos, y que la identidad de género biológico no es limitante.
Así, la ley española comprenderá al matrimonio como la uninó de dos personas de igual o diferente sexo.
España ha derribado así (salvo la aprobación del Congreso) una de las última fronteras legales en cuanto al reconocimiento de la equidad y de la igualdad ante la ley.
Hablar de matrimonio entre personas del mismo sexo siempre resulta ser un tema controversial, espinoso y polémico. Diversas posiciones se enfrentan con ahínco y resulta difícil encontrar puntos de encuentro o términos medios.
De entrada, la cerrazón mental de las sociedades cristianas como es el caso de la mexicana, provoca que cada que se aborda el tema, de entrada, se califique al que defiende la propuesta a favor, como “mariquita”, “joto” o “puto” cuando menos. La lamentable posición anterior, obliga siempre al desmarque o a la reafirmación. En este caso, me resulta inevitable señalar mi posición: no soy gay, y sí estoy a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo.
Establecidos los cimientos sobre los que pretendo plantear mi opinión, y usted lector enterado de mi postura, puede decidir la lectura que dará de las próximas 588 palabras.
De acuerdo a la Iglesia Católica, el matrimonio es una “institución sagrada” constituida por un hombre y una mujer. Punto.
Cualquier “desviación” de este canon, representa un atentado contra el orden establecido, pues, de acuerdo a esta postura, la máxima misión del matrimonio, es la procreación.
Concediendo el supuesto que lo anterior sea cierto, el matrimonio tal como hoy se presenta en nuestras sociedades está por demás descompuesto.
Existen parejas a las que les resulta imposible tener hijos, o aquellas que anuncian que no los tendrán. Ambas situaciones, de ser abiertas y conocidas previas a la contracción de matrimonio, debieran ser entonces una limitante. Si la pareja X y Y no van a tener hijos, no podrían constituir un matrimonio, pues de entrada, sabemos que no cumplirán con su “deber sagrado”.
Otro argumento contra el matrimonio entre personas del mismo sexo es que permitir este, causaría una expansión de la homosexualidad.
Nada más falso. La presencia de la homosexualidad, del transgénero o travestismo es directamente proporcional al nivel de tolerancia de la sociedad a la que nos refiramos.
En las sociedades donde la variedad de las preferencias y conductas sexuales está fuertemente censurada, la gente se ve obligada a ocultar sus diferencias. En cambio, con la tolerancia y respeto a la preferencia ajena, la convivencia se vuelve más abierta y eso permite que cada veamos a más parejas del mismo sexo.
Evidentemente, prohibir el matrimonio de parejas del mismo sexo, lo único que les coarta son los derechos a heredar, a la seguridad social o al concubinato. De ningún modo disminuye o elimina a este tipo de parejas, simplemente las oculta y las limita, encerrando así a la sociedad en un juego hipócrita de doble moral.
La homosexualidad no es una enfermedad. No se aprenden y no se esparce. La gente que vive su vida sexual y de pareja de modo diverso, es por decisión propia y porque sus construcciones mentales así le indican que debe. La homosexualidad abierta, no es más que la manifestación de un estado interno, no determinable, no construido y, sobre todo, no evitable. Más aún, no hay razón para evitarlo, pues nada de malo hay en ello.
La aprobación de los matrimonios entre personas del mismo sexo, no es más que el reconocimiento a su libertad, su igualdad de derechos y de equidad social. Es el permitirles que, dentro de su diversidad, perpetúen esta unidad sobre la que, mal que bien, construimos nuestras sociedades: la familia.
Siempre han existido posturas intransigentes o belicosas frente al tema. La Iglesia es una de ellas, postura que respeto como manifestación de la libertad, pero que no comparto, menos aún viniendo de una institución que se pretende erigir como rectora moral de una sociedad a la que no responde, de la que se aleja y con la que juega.
Una iglesia en la que se violan niños, no tiene estatura moral para decir que sí y que no se puede hacer.
En México, el debate para permitir este tipo de construcciones está empantanado entre los miedos de los legisladores, la ignorancia colectiva, y el constante golpeteo de ideas retrógradas de grupos sociales a los que se les prestan los micrófonos y expanden un pensamiento medieval, con argumentos fácilmente destructibles pero empapados en carisma.
Bien por el valiente paso del Gobierno Español, y que esto sirva de punta de lanza para que grupos civiles de todo el mundo, derriben una de las últimas barreras de Occidente para reconocer en todos los seres humanos, la diversidad con equidad.
achtung_one@prodigy.net.mx

2 Comments:

At 8:21 a.m., Anonymous Anónimo said...

No sólo la iglesia ve al matrimonio como la unión cuya finalidad es la preservación humana. En el ámbito legal, esta sentencia también está contemplada, al grado de que la infertilidad es considerada con causa para divorcio sin mayores complicaciones.

Para nuestra sociedad, veo más útil que se enfatice la legislación sobre mayores (y mejores) apoyos para madres solteras y el establecimiento de reguladores más estrictos para las parejas en Unión Libre, mismos que podrían contemplar a "las parejas gay" sin implicar el reconocimiento de un polémico contrato matrimonial.

El mayor problema que veo en concentrarse en este tema, desde el punto de vista legislativo, es la complicación administrativa que esto conlleva. Recordemos que las leyes reconocen ciertos derechos y obligaciones basados en los roles "padre-madre", que de por sí, ya son complicados.

Live_U4
http://usuarios.lycos.es/liveu4

 
At 3:36 a.m., Blogger Presidenta said...

GRACIAS! No habría sido capaz de expresar mejor y más claramente mi postura que con tus palabras. Bravo!

 

Publicar un comentario

<< Home