Pejelandia ama al Peje
El fin de semana, el Jefe de Gobierno capitalino tomó la determinación de darse un baño de pueblo nuevamente. Aún estando por gira en Zacatecas (ya saben, “presentando su libro”, no está en campaña, no sean necios, su dedito lo dijo) dejó a todos sus vasallos encargados de la consulta telefónica, para decirle “Sí” o “No” a Andrés Manuel López Obrador.Los resultados, como era de esperarse, fueron tan abrumadores como paupérrimos.
Abrumadores porque el 95% de los que llamaron le dijeron Sí”, y sólo el 5% osó negar al Peje que es tan maduro cuando de críticas se refiere.
Pero los resultados son más pobres que nunca. Apenas el miércoles pasado, Pedro Valencia García, Director de la Coordinación Técnica de la jefatura de gobierno, decía ante los reporteros, que esperaban alrededor de un millón y medio de llamadas y 700 mil votos. Lo obtenido: 550 mil votos de un padrón de 6 millones 800 capitalinos con derecho a votar.
Un golpe bastante duro. Sólo el 12.36% de los capitalinos decidieron votar. El restante, un 87.64% simplemente no le interesó votar (me incluyo), y aunque no todos los pensaron así, le diré varios motivos para no hacerlo:
1) Los anuncios carecían de todo sentido de la imparcialidad. Desde los personajes que invitaron al voto. Uno de los spots televisivos era presentado por un adulto mayor. Grave falta si se considera que ese sector de la población ha sido uno de los más acudidos por el gobierno de AMLO a través de las tarjetas de despensa y la asistencia médica. Si a eso le aunamos que de acuerdo a encuestas del mismo gobierno capitalino, más del 90% de los capitalinos piensan que las leyes las hace AMLO y no la Asamblea Legislativa y que sólo el 20% está enterado de que la ayuda financiera no depende del Jefe de Gobierno sino que se trata de una ley, el viejito a cuadro refuerza en el imaginario la idea de que si AMLO se va, se va la tarjeta, los servicios médicos. Más maniqueo no se puede ser.
2) Los tres anuncios que invitaban al voto tenían de telón de fondo, tomas de las obras faraónicas (casi tanto como inútiles) que se han hecho en esta administración: las preparatorias (esas sí son un acierto), los segundos pisos (tan inútiles como inconclusos), los puentes en Santa Fe (vale para los que ahí viven), entre otros.
Esta selección de escenas es una influencia directa a votar en un sentido, y cualquier encuesta, consulta o cuestionario que se precie de serlo, debe tener como más elemental objetivo, no ser tendencioso. Y mostrar lo que se ha hecho –como si fuese lo único que ha pasado en la administración de AMLO- es decirle a la gente “estás conmigo o contra mi y mis obras-.
En cambio, porqué no se optó por un split screen en el que a la derecha aparecieran preparatorias, segundos pisos, túneles, y a la izquierda Carlos Ahumada jugando en Las Vegas, René Bejarano embolsándose fajos de dólares, AMLO pendejeando a los organizadores de la marcha del 27 de junio en el que medio millón de personas salimos a exigir el más legítimo y elemental de los derechos: vivir con seguridad; una pantalla izquierda que mostrara los seis intentos de linchamiento que hemos tenido en la capital por “usos y costumbres” (cual si esto fuera Burundi), con un distribuidor vial de San Antonio que siempre tiene un carril cerrado, o con el Metro más ineficiente que nunca.
Eso hubiera puesto al ciudadano común y corriente a pensar y evaluar si las obras y las tarjetas pueden compensar un gobierno corrupto y encubridor, mentiroso y pasivo, entre otros adjetivos que califican las fallas que son todo, menos un compló.
3) Porque la consulta, sea cual sea el resultado, no tiene ninguna validez legal. La figura del plebiscito no existe en ninguna ley mexicana.
4) Porque el resultado a favor sólo hace crecer el ego de un gobernante que ni ve ni escucha, porque todo va de maravilla. La consulta se lo confirma.
5) Porque de haber sido desfavorable el resultado, AMLO lo hubiera rechazado y a todos los que hubiéramos votado en contra nos habría tildado de ultraderechistas, del yunque, pirruris, complotistas, innombrables, fuerzas oscuras y otros adjetivos que ha ido creando para despotricar cada que algo le es adverso como cuando lo obligaron a crear un comité de transparencia, paradigma de la tolerancia de AMLO:
6) Porque el ejercicio de ayer carece de rigor metodológico, es decir, el número que saliera, sólo sería un ejemplo. Es una consulta, no una encuesta, es decir, llama quien quiere. No se aplican muestreos, lo que obliga a que no sea la opinión generalizada, sino sólo la de aquellos que llamaron, y con los errores 1 y 2 que le he mencionado, tiende a recibir únicamente la opinión de aquellos que son apegados al Jefe de Gobierno.
7) Porque es populista.
Así, el Jefe de Gobierno, antes de pavonearse, debe considerar que ese 95% a su favor, sólo es el 12% de los capitalinos con derecho al voto, porque al restante 88% simplemente no nos importó.


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