viernes, enero 28, 2005

No aprendemos

A.D.F.
"...Es la negación conciente a reconocer en cada ser humano a un semejante..."
A 60 años de la liberación del campo de concentración de Auschwitz, a seis décadas del fin del Holocausto, a 60 años del fin de la mayor deformación de la mente humana, ¿qué hemos aprendido? Parece que muy poco.
El nazismo le dejó al mundo más de dos millones de judíos y disidentes muertos. Las cifras se leen con una mano en la cintura, pero como ayer reparó el vicepresidente norteamericano Richard Cheynee, cada uno de los dos millones quinientos mil muertos fue un homicidio, con un culpable y que acabó con una vida, con un familia. Era un hijo, quizá un padre, quizá un hermano, pero en definitiva una vida. Un sólo homicidio es indignante, plantémonos ahora ante dos millones de homicidios.
Y aún así las lecciones parecen ser pocas. El presidente de Israel reclamaba una vez más y con justa razón, la larga pasividad del mudo mientras el Holocausto se cocinaba y ejecutaba. Yo le haría el mismo reclamo al pueblo de Israel por permitir la invasión a Palestina y su vejación.
El hecho es que el pueblo judío tiene la justa demanda a la humanidad por haber permitido que el genocidio más grande de la historia sucediera, pero de ahí, la gran obligación de apoyar ahora a las minorías más desprotegidas.
Así, el semitismo se enfrenta a la disyuntiva de crear un estado blindado como pretende la derecha de Israel, o hacerse de aliados a través del apoyo y protección a los perseguidos, como históricamente ellos lo han sido. Y sin embargo, pocos lo ven por este camino y los ataques día y noche contra los palestinos así lo demuestran.
Y a 60 años es la hora en que los pueblos lejanos o ajenos nos importan una mierda. La misma cantidad de judíos asesinados por los nazis son los que en dos décadas han muerto en África a causa de las guerras –ya no hablemos de las enfermedades y la pobreza-. Un millón 100 en Ruanda en 1994 y por lo menos 800 mil en Sudán el año pasado. Sume usted los conflictos en Somalia, Uganda, Chad… las cifras se dispara.
Y África es sólo una parte del problema. El mundo permitió genocidios sistemáticos por las dictaduras centroamericanas, de Sudamérica; escuadrones de la muerte en el sudeste asiático y lo sucedido en los Balcanes, en la Europa más allá de los Urales.
Es la hora en que al mundo le cuesta trabajo reconocer que esta sociedad de la que nos vanagloriamos tiene aún grandes manchas de lo más vergonzoso que puede pasar: ser genocidas.
Y lo somos y los debemos reconocer, es la única manera de evitar que siga sucediendo.
Todos y cada uno de los días que pasan en Alemania, hay testimonios del holocausto. No hay ciudad ni momento en que no se le recuerde a cada habitante y visitante lo que ahí pasó, simplemente para que no vuelva a suceder.
Pero en el resto del mundo seguirá ocurriendo en cuanto no reconozcamos que es un problema real, y que a 60 años no aprendimos nada.
Es la negación conciente a reconocer en cada ser humano a un semejante.
¿Necesitaremos otro Holocausto, ahora global, para que todos entendamos la lección…?
alfredo.diaz.f@gmail.com

1 Comments:

At 12:46 a.m., Anonymous Anónimo said...

Sólo te falto mencionar cierto campo de concentración (medio disfrazado) localizado en Cuba. Haciendo a un lado el papel de víctima del pueblo judío, justificado o no y sin polemizar en si era necesario por los conceptos del Nacional Socialismo, hay que mencionar que el genocidio existe desde épocas bíblicas.

Sin embargo, el conocido Holocausto de la Segunda Guerra Mundial es el único documentado y con sobrevivientes que aún siguen transmitiendo sus terribles experiencias.

Por mencionar sólo un ejemplo, crees que alguien pueda tener siquiera un cálculo aproximado de los indígenas americanos asesinados durante la Conquista y el Colonialismo??

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