sábado, enero 08, 2005

Los teloneros comienzan a tocar

A.D.F.
"...A la vieja usanza del clientelismo, las cuotas de poder, los acarreos y la retórica llena de veneno, Arturo Montiel, saliente gobernador que se rehúsa a dejar la vieja práctica del dedazo y Roberto Madrazo decidido a mantener el control del PRI y dispuesto a ponerle un “estatequieto” a un emblemático miembro del TUCOM, han elegido al Edomex como su campo de batalla para medir fuerzas y definir el panorama al interior del partido de cara a la elección de abanderado para el 2006..."
Este año que comienza, el 2005 es el año previo al 2006. Puede sonar en extremo obvio y hasta absurdo el señalamiento, pero viéndolo bajo una analogía como de un concierto de rock, en el que los teloneros tienen la responsabilidad de poner al público en ambiente óptimo para que los astros de la música hagan su aparición, este año servirá como eso, y el primer grupo en presentarse es el del Estado de México.
Históricamente, por su importancia como Estado, por su influencia en la capital de la República y por ser un bastión importante, las elecciones en Edomex, cobran una preponderancia especial, que las convierte en las elecciones locales más importantes en la antesala de la elección Federal que definirá al nuevo inquilino de Los Pinos.
Durante mucho tiempo, concretamente hasta el 1 de julio del 2000, se solía decir que lo que pasara en esas elecciones, era el aviso del ambiente y porcentaje de lo que pasaría en la elección para presidente.
Y conscientes de su papel como termómetros del ambiente electoral, los candidatos y precandidatos del PRI, PRD y PAN han hechos sus apuestas, sus movimientos, negociaciones y procesos para ver serán los depositarios de la confianza de sus partidos de cara al proceso, repito, más importante antes del 2006.
El PRD, con artilugios un poco oscuros, pero con el sentido de la oportunidad bien despierto, zancadilló a sus aspirantes internos, y en un guiño hacia la iniciativa privada, esa que deberá darle el visto bueno a AMLO para el 2006, designó a Yeidkol Polenvsky como su abanderada. La apuesta del PRD es no quedar con un raquítico porcentaje de votos, y acrecentar su presencia en Edomex, pues del tercer lugar, nadie los va a sacar.
El PAN, contrario a sus tradiciones, abrió la elección de su candidato, y con apelaciones, repetición del proceso e impugnaciones al por mayor, cerró el paso a José Luis Durán, el gallo de Fox y logró colocar a Rubén Mendoza, su carta fuerte, como el contendiente, esto no sin su respectiva cuota de popularidad ya que la lucha fue tan abierta y encarnizada que le costó al blanquiazul unos millones de pesos en multas y un desgaste innecesario, cuando era desde el principio evidente que permitir a Durán Reveles repetir en la contienda sería un error.
Pero los que están de verdad entrados y prendidos calentando al electorado y a la opinión pública son los del PRI. A la vieja usanza del clientelismo, las cuotas de poder, los acarreos y la retórica llena de veneno, Arturo Montiel, saliente gobernador que se rehúsa a dejar la vieja práctica del dedazo y Roberto Madrazo decidido a mantener el control del PRI y dispuesto a ponerle un “estatequieto” a un emblemático miembro del TUCOM, han elegido al Edomex como su campo de batalla para medir fuerzas y definir el panorama al interior del partido de cara a la elección de abanderado para el 2006.
Y los caballos de batalla, Carlos Hank Rohn, Alfonso Navarrete Prida, Enrique Peña Nieto e Isidro Pastor son movidos, y se mueven, al mejor interés.
Los primeros dos no tienen su futuro en sus manos. Dependen de que el PRI y la mafia del Partido Verde logren concretar una alianza, pues no cumplen con los requisitos de haber sido electos para un puesto de elección popular, candado aplicado por Isidro Pastor antes de que el PRI Edomex decidiera aplicar la operación intestina, y sacarlo de sus filas… casi.
El PRI camina a contrarreloj si lo que se pretende es colocar a Hank Rohn como candidato, obedeciendo a los deseos de Roberto Madrazo que se desase en atenciones hacia esta poderosa familia. Lo mismo que Navarrete Prida, el caballo negro de Montiel, sin embargo, pese a estar condicionado también por una eventual alianza, Navarrete Prida se condicionó su futuro, no sólo electoral, sin político, por su gran boca.
El miércoles, con gran imprudencia, dijo que el resultado de las investigaciones por el caso del homicidio de Enrique Salinas, “sacudirían la escena nacional”, advirtiendo con ello, que el o los actores intelectuales son personajes de pedigree y no se puede hacer para atrás.
El viernes ya le bajó el tono a sus palabras, que cada quien lo interprete como quiera, matizó, pero la expectativa ya está encendida.
Si no concluye las investigaciones, si no detiene a los culpables y si estos no son personajes de arriba y grandes, Navarrete puede ir cogiendo sus cosa y enfilando a casa pues nada le queda por hacer. Ya habló y ahora cumple.
Y entre que sí y no se concreta la alianza, el Partido Verde es el que gana, pues conforme pase el tiempo, podrá imponer sus condiciones, y en un descuido, hasta el candidato. El botín electoral del verde no es muy grande, pero nada despreciable para hacer frente a una elección que se vislumbra muy cerrada y el PRI no lo querrá dejar escapar.
Enrique Peña Nieto es el candidato menos oscuro de todos, pero es gris y pequeño como cual más. Es el delfín de Montiel, quien amaga para ponerlo como abanderado, pero los priístas se niegan, pues nadie lo conoce, no tiene presencia alguna y en las encuestas no parece poderle dar pelea a Mendoza, un panista muy favorecido por el electorado mexiquense.
Sin embargo Montiel no cesa en su intento de elegir a su sucesor y con ello, está sometiendo a su partido a un desgaste innecesario que podría pasar factura en las urnas. Pondrá a Peña Nietos aunque sea lo último que haga en la política, o al menos eso intenta.
Por último está Isidro Pastor, quien hasta hace unos años era un consentido dentro del PRI por su notable labor como operador político para servir a todos, hábil en el dominio de todas las artes negras del priísmo de cepa.
Sin embargo lago habrá hecho para que de ser el candidato natural, ahora ni lo inviten a las comidas de su propio partido que él dirige en Edomex.
Ahora Isidro busca por todos lados apoyos, hasta le pidió a Madrazo que lo ame (“Amor con amor se paga” le mandó a decir con los medios). Pero el PRI se arriesga a un cisma si continúa atropellando a Pastor, pues este puede jalar con sus cosas y sus simpatizantes a otros lado, y los 500 mil votos que le prometió al PRD se los puede prometer al PAN o a quien sea, y pueden ser los mismos por los que el PRI pierda la elección.
Poco favor se hacen los tricolores maltratando a Pastor. Si no lo quieren como abanderado, un buen hueso dentro o fuera del partido pudieran ser suficientes y dejar así de arriesgarse.
Así pues, con este panorama, el partido más fuerte de México se prepara para encarar un calentamiento antes del 2006. Aún sin candidato y con camino todavía largo, sinuoso y costoso por recorrer, el PRI deberá enfrentar las elecciones que lo marcarán, para su bien o para su mal previo a su eventual regreso a Los Pinos.
Una mayor lucha interna, sólo lo somete a un desgaste para el que no está preparado y que lo único que aparenta, es querer poner en riesgo un resultado que, hace un año, parecía muy claro a su favor. Isidro Pastor lo dijo hace unas semanas, “parece que el partido se está preparando para entregar el poder”, y vaya que hay mucho de verdad en sus palabras.
El tema de Edomex, aún con lo mucho que se ha escrito ya, apenas comienza, y será el tema que más tinta derrame de aquí al 3 de julio de 2005, por lo menos.
Está todo listo, la banda de soporte comienza a probar sus instrumentos y esta es la escena en general de la batalla previa a al gran final que en 540 días nos tendrá necesariamente a todos, al borde del asiento.
Los primeros desafinados acordes suenan vaya preparando ya sus oídos, que la estridencia promete ser memorable (también cubra su nariz, porque de que esto va a oler mal, muy mal, ninguna duda cabe).
alfredo.diaz.f@gmail.com