Del Zoo Station a la Peccata Minuta
A.D.F.
"...¿será que el español ya pasó de moda o, simplemente, se utiliza el inglés como recurso cuando no se tiene nada qué decir?..."
A finales del año pasado, organicé en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales junto con otros compañeros, un concurso de bandas de rock para el que juntamos como jurados a José Manuel Aguilera, Jairo Calixto Albarrán, Daniel Gutiérrez, Fernando Rivera Calderón y Armando Vega- Gil.
En su primera intervención en el escenario, el primer reclamo y el más repetitivo fue el nombre del concurso: Rock in Fac 2004. Entre palabras altisonantes al calor del sano relajo que nuestros jurados hicieron, también les reclamaron a las bandas que, aún las que cantaban temas originales, la gran mayoría lo hacían en inglés.
Rock in Fac nación como analogía de Rock in Rio, pero mucha razón tenían José Manuel y Armando al reclamar el uso de nuestro idioma como la primera opción. No empecinarnos en negar el inglés, pero que no se convierta en lugar común.
La primera semana de enero, José Manuel escribió una columna en larevista, en la que menciona nuestro evento, entre otros ejemplos, para cuestionarse: ¿será que el español ya pasó de moda o, simplemente, se utiliza el inglés como recurso cuando no se tiene nada qué decir?
Así, entre los cambios que he implementado en este espacio, entre los se encuentra la publicación de textos más cortos y en términos más amenos, el uso de letras negritas para resaltar las frases claves que guíen al lector a través de la estructura de los planteamientos, cita de la tesis principal del artículo al inicio del mismo para poder percibir lo más importante, la firma de las columnas y la publicación de la dirección de este autor, implemento a partir de hoy el cambio de nombre del espacio.
Paccata minuta, si bien no es una expresión en español, sí es más cercana a nuesta lengua en comparación con Stuck in a Zoo Station.
Peccata minuta es una expresión latina que significa “pequeño error”, y la he seccionado como nuevo título, porque a pesar de que todos los problemas que abordo en este espacio parecen ser muy importantes, en su contexto global, son bastante pequeños.
El mundo tiende a ser imperfecto, y aún solucionando todos y cada uno de los problemas que hoy vemos, habrá otros que surjan o tomen importancia cuando los que los eclipsan haya desaparecido. Problematizar es parte del trabajo periodístico, y la denuncia lo que debe transmitir nuestra voz.
Y mientras tanto, la lucha por las lenguas, herramientas de convivencia, tiende a una cuestión de “selección natural”: sobreviven las más fuertes. La desaparición de dialectos es preocupante en términos culturales y antropológicos pero no tanto en la vida diaria. Si hablar español facilita las cosas, qué mejor. Si hablar inglés…
Sin embargo el español no está en esa situación de amenaza y no debemos permitir que lo esté. No es cuestión de obcecado regionalismo, sino de un uso del producto cultural más grande que tenemos: un idioma rico, abundante, completo, complejo, bello y que nos pone en común con todo un continente.
La lengua de Saavedra, Gorostiza, de Vega, Paz, Fuentes, Márquez, Bendetti, Borges y Restrepo lo vale.
Let’s speak spanish…
En su primera intervención en el escenario, el primer reclamo y el más repetitivo fue el nombre del concurso: Rock in Fac 2004. Entre palabras altisonantes al calor del sano relajo que nuestros jurados hicieron, también les reclamaron a las bandas que, aún las que cantaban temas originales, la gran mayoría lo hacían en inglés.
Rock in Fac nación como analogía de Rock in Rio, pero mucha razón tenían José Manuel y Armando al reclamar el uso de nuestro idioma como la primera opción. No empecinarnos en negar el inglés, pero que no se convierta en lugar común.
La primera semana de enero, José Manuel escribió una columna en larevista, en la que menciona nuestro evento, entre otros ejemplos, para cuestionarse: ¿será que el español ya pasó de moda o, simplemente, se utiliza el inglés como recurso cuando no se tiene nada qué decir?
Así, entre los cambios que he implementado en este espacio, entre los se encuentra la publicación de textos más cortos y en términos más amenos, el uso de letras negritas para resaltar las frases claves que guíen al lector a través de la estructura de los planteamientos, cita de la tesis principal del artículo al inicio del mismo para poder percibir lo más importante, la firma de las columnas y la publicación de la dirección de este autor, implemento a partir de hoy el cambio de nombre del espacio.
Paccata minuta, si bien no es una expresión en español, sí es más cercana a nuesta lengua en comparación con Stuck in a Zoo Station.
Peccata minuta es una expresión latina que significa “pequeño error”, y la he seccionado como nuevo título, porque a pesar de que todos los problemas que abordo en este espacio parecen ser muy importantes, en su contexto global, son bastante pequeños.
El mundo tiende a ser imperfecto, y aún solucionando todos y cada uno de los problemas que hoy vemos, habrá otros que surjan o tomen importancia cuando los que los eclipsan haya desaparecido. Problematizar es parte del trabajo periodístico, y la denuncia lo que debe transmitir nuestra voz.
Y mientras tanto, la lucha por las lenguas, herramientas de convivencia, tiende a una cuestión de “selección natural”: sobreviven las más fuertes. La desaparición de dialectos es preocupante en términos culturales y antropológicos pero no tanto en la vida diaria. Si hablar español facilita las cosas, qué mejor. Si hablar inglés…
Sin embargo el español no está en esa situación de amenaza y no debemos permitir que lo esté. No es cuestión de obcecado regionalismo, sino de un uso del producto cultural más grande que tenemos: un idioma rico, abundante, completo, complejo, bello y que nos pone en común con todo un continente.
La lengua de Saavedra, Gorostiza, de Vega, Paz, Fuentes, Márquez, Bendetti, Borges y Restrepo lo vale.
Let’s speak spanish…
Fe de erratas
En el artículo "No aprendemos", mencinoné que eran dos millones los seres humanos aniquilados por el Tercer Reich en los campos de concentración. Rectifico el dato. Fueron seis millones de judíos, homosexuales, comunistas, socialistas, gitanos, y cristinaos adversos a este "pornográfico lunático", como Carlos Fuentes describe a Hittler, los que murieron en estos espacios.


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