Pobre diablo
Vaya que uno se lleva cada sorpresa cuando de explorar los límites de la estupidez humana se trata.El día de ayer apareció un nuevo video -otro-, que pone una vez más a René Bejarano en una posición comprometida y hace tambalear a más de uno (entre ellos al Jefe de Gobierno aunque él se obsesione en el discurso de que nada tiene que ver en todo el asunto, aunque por su cargo, automáticamente tiene compromiso de obra u omisión al menos).
En las escenas difundidas por grupo Imagen, se ve a Bejarano, nuevamente presionado por Carlos Ahumada, y cediendo ante peticiones del empresario argentino. Ahumada tiene en Bejarano a un fiel y muy últil aliado que está dispuesto a usar sus contactos para conseguir favores.
Si como Bejarano dice, los donativos de Ahumada a las campañas, fueron de un particular a otro y por la mera voluntad de ayudar, ¿qué es aqeullo que lo compormetía a hacerle esos "favores" a Ahumada?, ¿cómo es que Carlos lo podía presionar a tal grado para él cediera?, ¿las por los menos doce entregas de dinero qué más compraban?, ¿cuántos otros nombramientos fueron cabildeados por Bejarano a petición de Ahumada?
El día de ayer, Joaquín López-Dóriga presentó un conjunto de inserts en orden cronológico de las cinco veces en las que Bejarano desmintió, en su débil dicho, haber traficado con influencias. Ayer, justo cuando el panorama comenzaba a mostrar una luz al final del túnel de su caso al irse descartando cargos, este nuevo video, que falta aclarar de dónde salió, pone a Bejarano como un metiroso y hasta imbécil.
Decir imbécil no es una "groseria" (cualquier cosa que eso signifique), es un superlativo de idiota, una persona carente de inteligencia y eso es Bejarano. Si Bejarano estaba tan consiente de sus errores, porqué mintío ante esta fragrante falta. Si Bejarano desde la mañana del 3 de marzo del 2004 supo que Ahumada lo videograbó en múltiples ocasiones, en diversos días, qué le hacía pensar que esas charlas no hubieran sido grabadas. Si él desde el principio montó su defensa pública sobre las bases de decir la verdad y hacer mea culpa de lo que vimos y supusimos, esto también lo debió haber reconocido.
El día de su detención, demacrado y triste, se presentó ante las cámaras de Televisa, hizo una vez más su "yo confieso...", mostró su lado humano, su vergüenza y parecía arrepentido, dispuesto a afrontar lo que se le venía (pudo haber huído como Carlos Ponce u Octavio Flores, ya vimos que la PGJDF es un chiste cuando de vigilar a sus amigos se trata). Pero todo era una farsa, un mal acto de comedia. De sus charlas con Ahumada nada dijo porque pensó que no lo sabríamos, sólo respondió por lo que ya habíamos visto, por aquello que quedó fuera de su control.
Pero ante sus desmentidos torpes, su palabra parca, sus ademanes tímidos obligados a ser exhuberantes, sus expresiones de nerviosismo y su incesante sudor, lo único que queda por sentir por Bejarano ante su mentira descubirta de ayer, es lástima, patética, trsite, simple y barata lástima.
Pobre diablo...


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