jueves, diciembre 22, 2005

REPORTAJE //El PRD a las puertas de Los Pinos: Negociaciones para la integración de las listas plurinominales al Congreso de la Unión. Primera entrega

A.D.F.

"...la adecuada integración de esas candidaturas es un paso muy importante en la campaña en su conjunto, pues ello fortalecería la presencia regional del candidato presidencial en cada uno de los 300 distritos del país, haría más eficiente el trabajo entre las muy variadas fuerzas que intervienen en la campaña, ya por no abordar lo que sería el trabajo entre Poder Ejecutivo y Poder Legislativo si López Obrador llega a la presidencia..."


Introducción

El Partido de la Revolución Democrática (PRD) y su candidato presidencial, se han colocado, desde hace más de dos años, en la cima de las preferencias de los votantes de cara a la elección presidencial del 2006. Andrés Manuel López Obrador cuenta hoy en día con una ventaja en las encuestas que van desde un punto porcentual (Reforma, 21 de noviembre), hasta doce (El Universal, 29 de noviembre). Sin embargo, la lucha por la presidencia de la República es sólo la parte de mayor visibilidad en un proceso de sucesión mucho más amplio el año entrante. Junto con la primera magistratura, se elegirán a cuatro ejecutivos locales y se renovarán por completo ambas cámaras del Congreso de la Unión: 128 senadurías y 500 diputaciones están en juego.

La privilegiada posición del PRD hace suponer que éste partido aumentará de manera sustancial su presencia legislativa en 2006, la cual ha constado en estos dos últimos años de: 97 diputados (56 de mayoría y 41 por el principio de representación proporcional) y quince senadores (cuatro de mayoría, seis como primera minoría de los estados y cinco de la lista nacional). De este modo, muy pronto han iniciado las negociaciones -y también los enfrentamientos- entre las corrientes al interior del partido para garantizar un espacio en las listas plurinominales o una candidatura de mayoría.

Y es que la adecuada integración de esas candidaturas es un paso muy importante en la campaña en su conjunto, pues ello fortalecería la presencia regional del candidato presidencial en cada uno de los 300 distritos del país, haría más eficiente el trabajo entre las muy variadas fuerzas que intervienen en la campaña, ya por no abordar lo que sería el trabajo entre Poder Ejecutivo y Poder Legislativo si López Obrador llega a la presidencia.

La campaña de López Obrador arrancará formalmente el 19 de enero. Para esas fechas, su partido deberá haber resulto ya la integración de las listas nacionales para ambas cámaras, las candidaturas de mayoría, así como aquellas para las gubernaturas, presidencias municipales y jefaturas delegacionales en el Distrito Federal, para de ese modo, encarar el 2006 sin forcejeos internos.

Pero alcanzar esa estabilidad pasa por cuatro importantes aduanas: 1) Evitar que el alejamiento con Cuauhtémoc Cárdenas y su gente cercana, termine en ruptura; 2) Satisfacer las cuotas de poder del perredismo de cada estado para garantizar su apoyo total durante la campaña; 3) Conciliar los intereses de las diferentes corrientes del partido frente a la postulación de candidatos externos de muy diverso perfil y extracción que le ayuden a conseguir los votos necesarios y que los partidos de la “Alianza por el Bien de Todos” (PRD, Partido del Trabajo y Convergencia) no le pueden otorgar; 4) Lograr que las alianzas entre partidos sirvan para sumar y no para diluir el impacto de la campaña.

En este contexto, el panorama para el PRD es inédito. No sólo debe conciliar con las alianzas que ha tejido con otros partidos, sino con una nueva correlación de fuerzas internas que se acercan -en repetidas ocasiones-, al borde de la ruptura entre los tradicionalmente llamados ‘liderzgos morales de la izquierda institucional’ y un nuevo y boyante grupo de origen distinto al que concibió al PRD y que poco a poco ha ganado espacios cercanos al candidato presidencial, y con ello, poder de decisión.

En el umbral de una eventual victoria, el PRD está abriendo espacios. Para algunos sectores, como el que representa Marco Rascón, esto significa perder el partido ante personas que antes le fueron ajenas o incluso enemigas:

¿De qué tamaño y profundidad deberá ser la autocrítica histórica de este partido del que todos somos responsables? ¿Cuál fue la causa, luego de guerrear tanto, para entregar la trinchera al adversario? ¿Por qué mentir y ofrecer la alternativa, si ya es un partido igual a los que combatíamos? (…)

Perder es dejar pasar una oportunidad frente al peligro del retorno del PRI y el fracaso del PAN, pero ganar con priístas y panistas bajo las siglas, lema e historia del Partido de la Revolución de Democrática, es como no ganar nada y, si bien esa minúscula capa de trapecistas ganará, ¿qué ganará el pueblo de México con un partido así? (…)

Este PRD que da la bienvenida a los despojos del salinismo y el zedillismo no puede competir éticamente con el priísmo y el panismo, porque son lo mismo (…) (La Jornada, 8 de noviembre, 2005).

Para otros grupos, es el paso necesario para fortalecer la campaña, como constata el llamado a la militancia del presidente nacional perredista, Leonel Cota Montaño durante en VI Consejo Nacional:

Quiero pedirles que nos apoyen para mantener espacios abiertos para candidaturas que nos permitan consolidar el Frente Social Electoral. (El Universal, 7 de diciembre, 2005)

La convocatoria

El lunes 7 de noviembre, la mesa directiva del VI Consejo Nacional del PRD encabezada por José Camilo Valenzuela, lanzó la convocatoria para elegir a los candidatos del partido a senadores y diputados del Congreso de la Unión. Dirigido a todos los ciudadanos, el documento establece las reglas y procedimientos que se seguirían para que el partido seleccionara a sus 628 candidatos al Poder Legislativo.

De acuerdo al segundo apartado, primer artículo, la elección de candidatos por mayoría relativa en 13 estados de la República se realizaría el pasado domingo 11 de diciembre, el resto 11 día después.

El primer grupo de estados son aquellos en los que el PRD es gobierno o tienen una posición competitiva en las elecciones locales (salvo el Distrito Federal que no está en este bloque). En cambio, el segundo grupo de entidades son aquellas en las que el perredismo apenas tiene presencia como quedó de manifiesto en las más recientes elecciones para gobernadores en Puebla, Nuevo León, Tamaulipas o Coahuila.

Para las posiciones de representación proporcional, las listas estarían reservadas para su aprobación por la Convención Nacional Electoral el 17 de diciembre (numerales nones) y el Consejo Nacional en su sesión del día siguiente (numerales pares). La intención de esta separación es, en palabras del diputado federal Miguel Alonso Raya, garantizar que la base de partido pueda conseguir puestos mediante la Convención Nacional, pero que también personas que no realizan trabajo regional ya, sino fuera de sus lugares de origen, logren obtener espacios mediante el Consejo, que es el grupo dirigente.

Los requisitos para las candidaturas, además de aquellos que pone la Constitución y las leyes electorales, contemplan el contar con aval de cuando menos el 20 por ciento de los consejeros estatales o nacionales (según el principio por el que se postule), así como una exposición de motivos y trayectoria.

Pero es en el apartado V cuando la convocatoria abre de par en par la entrada discrecional a candidatos externos y aparta hasta la mitad de las candidaturas para que el Consejo Nacional resuelva su distribución en febrero del 2006. El segundo párrafo del artículo único de esa sección, señala que: “Para el caso de las candidaturas de representación proporcional, se reservarán hasta el 50% del total de las candidaturas para las alianzas con organizaciones sociales, las alianzas políticas y las personalidades.”

Del mismo modo, la sección decimoprimera de la convocatoria señala que cualquier proceso interno de selección podrá ser suspendida en cualquier momento procesal en que se encuentre, en caso de que el Consejo General apruebe reservar el distrito en cuestión a una fuerza aliada.

Así, valiéndose de ese par de artículos, el 1 de noviembre el CEN del PRD reservó los espacios de 20 estados para candidaturas externas o de alianzas y se informó que en un total de 28 entidades, no habría elecciones como lo contemplaba la convocatoria pues se buscaría llegar a un consenso entre los interesados. En Michoacán el proceso consistiría de tres etapas dándole preponderancia especial a las encuestas. Los miembros del CEN del partido no podrían ser candidatos para evitar que abandonaran su puesto de tres años por los que fueron electos en marzo de este año (El Universal, 2 de noviembre, 2005).

Así, al final el PRD reservó un total de 72 por ciento de las candidaturas para aliados y personalidades externas. La decisión fue llevada a primera plana por La Crónica al día siguiente, quien calificaría al hecho como “dedazo”. En cambio, Agustín Guerrero, Secretario de Planeación del PRD, defendería la medida argumentando que ésta se realizó con apego al artículo 13, párrafo 13 del estatuto interno del partido, además que a todos los agraviados se les dio la oportunidad de acudir a los órganos jurisdiccionales perredistas para exponer sus quejas.

La reservación de candidaturas significó la apertura de un amplio margen de maniobra y gran capital de negociación para Andrés Manuel López Obrador y su gente cercana para amarrar alianzas con otros partidos, integrar personas de muy diversos perfiles, así como hacer del PRD un partido con gran atractivo. Algunas de esas aristas y su empleo hasta ahora, son las que abordaré en los siguientes subtemas.


En la próxima entrega, la aduana Cuauhtémoc Cárdenas.

alfredo.diaz.f@gmail.com