martes, diciembre 27, 2005

REPORTAJE // El PRD a las puertas de Los Pinos: Negociaciones para la integración de las listas plurinominales al Congreso de la Unión. Cuarta entrega

A.D.F.

…un perredista que aspire a ser candidato al Congreso deberá, a parte de cumplir con los requisitos expuestos en la convocatoria, pasar el filtro de su comité local y luego del nacional. Si decide postularse bajo otras siglas, pierde sus derechos como militante. En el sentido contrario, no parece tan complejo para los candidatos ‘palomeados’ por AMLO que se integran al PRD…

Los conflictos y los candidatos internos

Ante el estrecho número candidaturas al Congreso que quedan entonces disponibles para los militantes del PRD, los conflictos al interior del partido tienden a agudizarse.

La organización en torno a corrientes y liderazgos históricos se fortalecen en busca de mejores posiciones para negociar. Ejemplo de ello es el nacimiento de la corriente Movimiento por la Democracia que encabeza el coordinador de los diputados perredistas, Pablo Gómez.

El nuevo grupo aliado de Unidad y Renovación al que pertenece Rosario Robles, cuenta con la simpatía de trece diputados federales y tres asambleístas y cuenta con el respaldo de Javier González, ex director del Sistema de Transporte Colectivo Metro, Alfonso Ramírez Cuellar, líder del Barzón y de Inti Muñoz. Según notas periodísticas, el grupo ya exigió al partido su cuota de escaños en la Cámara de Diputados y en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (Reforma, 30 de octubre, 2005). Además no hay que perder de vista que Pablo Gómez ha manifestado en diversas ocasiones, su deseo de convertirse en senador el próximo sexenio.

El Consejo Nacional de inicios de mes fue el escenario donde afloraron las diferencias y los forcejeos por las posiciones. Mientras se aprobaba la plataforma electoral conjunta y el presidente del partido llamaba a los presentes a permitir abrir los espacios a las candidaturas externas, Pablo Gómez reclamaba que las instancias partidistas debían llevar a las candidaturas a los “genuinos representantes” del PRD que “expresen con claridad y firmeza las causas del partido”; pedía una “política unitaria de inclusión” (El Universal, 7 de diciembre, 2005).

El día siguiente, cuando más del 70 por ciento de las candidaturas fueron reservadas, el perredismo reclamó que no se les dieron a conocer los términos exactos con los que se firmó la alianza con Convergencia. Con los ánimos acelerados, los consejeros nacionales aseguraron que las postulaciones de Guerrero y el Distrito Federal ya estaban negociadas a sus espaldas, cosa que Leonel Cota desmintió de manera exaltada, mientras recriminaban a los reporteros que presenciaron la escena (La Jornada, 8 de diciembre, 2005).

Un perredista que aspire a ser candidato al Congreso deberá, a parte de cumplir con los requisitos expuestos en la convocatoria, pasar el filtro de su comité local y luego del nacional. Si decide postularse bajo otras siglas, pierde sus derechos como militante. En el sentido contrario, no parece tan complejo para los candidatos ‘palomeados’ por AMLO que se integran al PRD.

Desde el CEN del partido ya se ventila una amplia lista de aspirantes de los que algunos ya se dan por hecho que están dentro. De la estructura del partido buscan el senado Martha Delia Gastelúm y Selene Vázquez quienes podrían ser frenadas por el llamado a que concluyan el periodo por el que fueron electas; Gelasio Montiel que fue el contrincante de Maricarmen Ramírez por la candidatura al gobierno de Tlaxcala en 2004; Carlos Navarrete, ex secretario general del PRD; Carlos Sotelo, ex secretario general de organizaciones; Maricarmen Ramírez quien ahora buscaría pasar a San Lázaro; Claudia Corichi, hija de Amalia García al Senado; Dolores Padierna que busca mudar de Cámara, Juan N. Guerra por Sinaloa y Pablo Franco como senador (El Universal, 2 de noviembre, 2005).

Casi un mes después de que se dio a conocer la información anterior, el mismo diario afirmó que en el partido ya se afinaban los últimos detalles de la lista de candidatos vía plurinominal al Senado. Los primeros lugares serían de Carlos Navarrete y Jesús Zambrano del grupo de los Chuchos; luego a la Unión Nacional de Trabajadores sin candidatos aún, dos posiciones para los partidos aliados, Dolores Padierna, Claudia Corichi, Enrique Ibarra, Alfonso Durazo y el líder del sindicato del IMSS, Roberto Vega Galina (El Universal, 30 de noviembre, 2005). Por las expectativas del PRD de cara al 2006, es muy probable que estos nombres de hecho se conviertan en senadores.

En el campo de las bases, a parte del caso pospuesto de Zacatecas, el municipio mexiquense de Chalco es un caso ilustrativo. Ahí el partido también tuvo que suspender las elecciones internas ante el riesgo de que hubiera enfrentamientos. El nuevo método sería el levantamiento de encuestas y lo único que está en juego es un par de candidaturas a diputaciones federales.

El PRD de las bases y el histórico no va a ceder fácilmente sus posiciones.

Conclusiones

El altísimo número de candidaturas al Congreso reservadas para los recomendados de Andrés Manuel López Obrador, excluye a gran parte de los grupos de la oportunidad de alcanzar los escaños.

En la lógica de AMLO y su equipo, es válido pensar que los candidatos externos limpiarán la imagen del partido, atraerán votantes y aportarán experiencia en el gobierno, pero su campaña depende del PRD, ese que despojado de sus espacios de negociación, dejará de ser un contrapeso.

Es cierto que el PRD garantiza sólo cinco millones de votos de los quince que AMLO necesitará para ser presidente, que la estructura del partido a nivel nacional es insuficiente para sostener una campaña de esa envergadura -y por lo tanto- recurre a organizaciones paralelas a las que puede ofrecer candidaturas a cambio de apoyo. Pero también es verdad que es un riesgo arrancar a un partido la gran mayoría de las ofertas que tiene a disposición para sus militantes de años.

En marzo conoceremos la lista nacional de candidatos al Senado así como a los 64 candidatos en las entidades federativas; en abril quedarán definidos los 500 candidatos del PRD y su alianza para la Cámara de Diputados.

El plazo para las múltiples negociaciones que debe encarar el partido vence el 15 de enero cuando el pleno del Consejo Nacional apruebe la totalidad de las listas. De aquí a ese día, la comisión política, encargada de las negociaciones, tendrá que resolver el complejo abanico de intereses encontrados que buscarán a toda costa mantener y acrecentar su poder en una escena en que hay grupos favorecidos desde el liderazgo real que es el candidato a la presidencia, y otros que no cederán lo que creen suyo sólo porque el partido está a las puertas de Los Pinos.

alfredo.diaz.f@gmail.com