El voto del miedo
No hay razones para decirse sorprendido, cualquier análisis serio y objetivo nos decía que lo sorprendente hubiera sido la victoria de Kerry. Tampoco nadie se puede llamar engañado; tras cuatro años, dos guerras y severas advertencias -algunas exageradas, entiéndase Michael Moore, y otras razonables, léase Soros-, los norteamericanos debían saber por quién votaban y lo hicieron. Como dijera Lyotard, en la democracia, ningún pueblo se puede decir engañado.Las elecciones de ayer en los Estados Unidos son el reflejo claro de la realidad norteamericana. Un pueblo de impresiones, asustadizo, patriota y fiel rebaño del mito del destino que muy popperianamente, explicaría todo el arguende que provcó que el día de hoy, varios mexicanos se mostraran frustrados cual si el resultado opuesto hubiera supuesto un cambio radical (que no hubiera sucedido).
Ningún candidato logró ganar estados que no ganara su partido la elección pasada, es decir, ahí nada cambió. California votó ámpliamente demócrata como lo hizo republicano cuando eligieron al gobernaitor, es decir, ni quién los entienda. Y un estado diminuto como Colima, New Hampshire, con sólo cuatro votos en el Colegio Electoral, al filo de la media noche, volcaba los resultados y los hacía, en apariencia, emocionantes: es decir, el sistema electoral de los Estados Unidos necesita una cirugía mayor y los únicos que no se dan cuenta, o no se quieren dar, son ellos mismos.
Pero lo más interesante de los cientos de aristas que esta jornada tiene para analizar, es el "voto del miedo". Tras los atentados de Madrid, el mundo vió atónito, cómo los terroristas podían trastocar el sistema democrático de occidente con un atentado en el momento justo. Por un lado pareció un castigo divino a Aznar, pero por el otro, preocupaba que con sus actos, Al Quaeda en este caso, tuviera un sus manos los destinos de un pueblo con autodeterminación.
Hace un par de meses, Belsan fue el escenario de una masacre vergonzosa en el que los pueblos separatistas Chechenos, mascararon a cientos de niños ante la incompetencia, una vez más probada, del ilustre presidente Putin y sus depampanante ejército. en ese caso, el único responsable político directo era Putin, sin embargo, en elecciones locales posteriores a esos eventos, los candidatos del Kremlin ganaron. ¿Dónde quedó el efecto 11-M? Buena pregunta.
Ahora, a una semana de las elecciones, aparece un video de Bin Laden advirtiendo de la continuación de las hostilidades contra Estados Unidos, y haciendo una advertencia muy clara que para algunos analistas pasó como si nada: "vuestra seguridad no depende ni de Bush ni de Kerry". Ahí estaba todo.
El pueblo norteamericano sabe que con Bush no ha ocurrido atentados tras el 11 de septiembre, y que la seguridad ha dado muestras claras de estar alerta, de responder y prevenir (aunque a veces lo haga hasta de su sombra). No ha habido sustos.
El discurso del republicano, criticable o no, era coherente, con convicción y acorde con los tiempos, escanrios y agenda que él mismo había creado.
Pero lo mejor de todo: el llamado a la unidad. Kerry lo hizo, Bush lo hixo, y por pimera vez en 14 años, el presidente electo también ganó el voto popular, lo que lo legitima y le da fuerza, y eso a nadie puede molestar.
En cambio Kerry era indeciso, tibio, gris, parco, y cambió de opinión cada que le convenía.
Bush vendío su discurso y lo hizo bien. Se lo compraron. Ifundió el miedo, encontró el mercado propicio para instaurar ese paradigma y lo explotó.
En cambio Kerry no logró sacar a los jóvenes a votar por él, no pudo capitalizar los votos de Nuevo México, apostó a por aguantar estoicamente frente a un rival que siempre dejó claro "ser un presidente de guerra" y perdió. Todo lo hizo mal.
¿Alguien se puede decir sorpendido?


1 Comments:
Hello hello =)..
Chido articulo!! ;).. Esperemos k sigas escribiendo asi, xk neta, a mi si me gusta komo escribes!! =)..
Te sigo leyendo, salU2** =D
Atte
Bere Zambranô**
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